- Se descartó como tratamiento en el Hospital Psiquiátrico, pero hay médicos que aún lo utilizan en clínicas privadas
Benjamín Blanco [email protected]
Un grupo de psiquiatras nicaragüenses manifestaron ayer su preocupación por la aplicación en privado que se viene presentando en Nicaragua del método del electroshock, en el tratamiento a pacientes con afectaciones mentales.
“Hace un tiempo que vengo observando que el electro-shock se quiere poner de moda otra vez. A mediados de los años ochenta, en el Hospital Psiquiátrico hicimos revisión exhaustiva de los beneficios y los daños, pero observamos que eran más los daños que los beneficios”, expresó la psiquiatra Gioconda Cajina.
El electroshock es una corriente eléctrica alterna que puede ser desde 120 hasta 400 voltios que se aplica a una persona, en dependencia de su contextura física, para provocar un estado de shock con el fin de eliminar algunos trastornos mentales como la depresión o el deseo de suicidio.
Esto tiene su origen en Italia, en los años 30, y comenzó a ser utilizado por la ciencia de la psiquiatría para tratar problemas mentales muy graves, en una época en que no existían medicamentos psiquiátricos como antidepresivos o antisicóticos.
“Estamos preocupados por el regreso del electroshock porque lamentablemente los antidepresivos fallaron. Sólo tienen un 30 por ciento de eficacia. Entonces por eso los psiquiatras creen que nos les queda más herramienta que el electroshock, pero no debe ser así”, manifestó Cajina.
SESIONES DE TORTURA
El director de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), doctor Carlos Fletes, dice que en los años ochenta él personalmente aplicaba 14 electroshocks a igual número de pacientes por día.
Él considera que eran verdaderas sesiones de tortura, sobre todo al descubrir que las consecuencias de este tratamiento eran muy negativas.
La doctora Cajina dice que “las personas se iban a sus casas, atontadas, pues alguien que recibe electroshock tiene deterioro de sus funciones cognitivas, es decir trastornos de la memoria y por consecuencia trastorno de la identidad, la persona pierde su historia, su personalidad”.
La aplicación del electro-shock puede provocar en una persona un paro cardíaco o un paro de la respiración o de sus funciones motoras.
En el año 1984, en el Hospital Psiquiátrico se tomó la determinación de no volver a usar este tratamiento clínico. Los aparatos fueron sacados del centro y trasladados a los hospitales militares. Desde entonces hasta le fecha se han ordenado aproximadamente unos tres electroshocks por año, sólo en caso de extrema necesidad, según Cajina.