Esta es parte de los productos de la finca del suizo Dominique Ruegsegger que son producidos en Jinotepe .

Extranjero con una novedosa oferta

Gabriel Sánchez Campbell [email protected] Dominique Ruegsegger, un ingeniero agrónomo de origen suizo instalado en Jinotepe, disfruta sembrando vegetales y frutas en su finca Santa Clara, para luego procesarlas y venderlas, sin embargo tiene serios problemas para comercializar sus productos. La carga tributaria, la falta de envases adecuados y la baja demanda del mercado le hacen […]

Gabriel Sánchez Campbell [email protected]

Dominique Ruegsegger, un ingeniero agrónomo de origen suizo instalado en Jinotepe, disfruta sembrando vegetales y frutas en su finca Santa Clara, para luego procesarlas y venderlas, sin embargo tiene serios problemas para comercializar sus productos.

La carga tributaria, la falta de envases adecuados y la baja demanda del mercado le hacen crecer muy poco anualmente. El año pasado, por ejemplo, procesó unos seis mil vasos de berenjenas encurtidas, albahaca fresca y seca, jalea de piña, de papaya y otra cantidad de productos que siembra en su propia finca en Jinotepe llamada Santa Clara.

Pero quiere seguir adelante y este año espera que su negocio venda un 20 por ciento más en envases de los que colocó en el mercado el año pasado.

“Es un negocio muy bonito, pero para crecer se necesita más capital y justamente es de lo que en el país se carece”, comenta Ruegsegger.

Explica que desde hace algún tiempo está intentando ampliar la gama de productos orgánicos que siembra en su finca, pero las altas tasas de interés le hacen que no pueda arriesgarse a tomar uno.

La idea de momento con los productos Santa Clara es posicionarse como una marca de productos orgánicos procesados que son amigables al medio ambiente y también para el cuerpo.

“Es mi filosofía y tengo que practicarla, por eso llevo haciendo estos productos poco más de tres años y han tenido acogida con quienes los prueban”, agrega Ruegsegger.

Estos productos orgánicos son procesados en la misma finca, con ayuda de su esposa Lilliam Downs y su hija. Pero ahora quiere ampliarse y no sólo quiere que su familia esté involucrada en esta actividad.

Quiere tener más empleados, vender sus alimentos procesados en negocios donde los compradores pueden adquirirlos sin tener que fijarse en el precio.

Sin embargo otro de los factores que incide para que no pueda ver claro el sol, es el poder adquisitivo de la gente.

“Nuestros consumidores, tienen muy poco dinero para pagar 15 córdobas por un frasco de jalea, el poder adquisitivo es muy bajo, y la gente que puede comprarlo casi no nos conoce, pero estamos haciendo el intento por seguir adelante”.

Por eso es que este año pretende desarrollar una serie de nuevos productos y distribuir su marca en algunos de los nuevos establecimientos que se dedican a vender productos orgánicos como la Ola Verde o Small Farmer.

De momento experimenta con nuevos productos como pastas de aguacate y chileros, entre otras cosas, y considera que es un buen momento para aprovechar mejor el mercado.

“Hoy día las tiendas orgánicas están empezando a abrirse paso y la gente las está aceptando porque hay un segmento que lo puede comprar. Probablemente no lleguemos a ser un gigante, pero si podemos lograremos desarrollar un buen producto que guste a la gente y que nos dé ganancias”, finalizó.

UN POCO DE TODO

Actualmente el pequeño empresario Dominique Ruegsegger, está produciendo mermeladas y jaleas de variados sabores, pasteles de patata, chimichurri, entre otros novedosos productos.

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