- Washington quiere que las Naciones Unidas acuerden que
es imposible adelantar
elecciones y que convenzan a
líderes chiítas
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Expertos de la ONU se reúnen con Consejo de Gobierno de Irak
| Washington quiere que las Naciones Unidas acuerden que es imposible adelantar elecciones y que convenzan a líderes chiítas |
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BAGDAD.- El Consejo de Gobierno de Irak, respaldado por Estados Unidos, se reunió el domingo con el equipo de la ONU que juzgará si las elecciones demandadas por la mayoría chiíta pueden celebrarse antes de la fecha límite del 30 de junio para que Washington devuelva el poder a los iraquíes.
En un estímulo para Washington, los primeros miembros de una fuerza japonesa que Estados Unidos ha demandado para ayudar a reconstruir Irak, entraron en el país desde Kuwait, el despliegue militar más comprometido de Japón desde la Segunda Guerra Mundial.
La delegación de la ONU que llegó el sábado, es la presencia de mayor nivel en Irak del organismo mundial desde que abandonó el país tras dos ataques con bombas en sus oficinas el pasado año, incluido uno que acabó con la vida del jefe de la misión, Sergio Vieira de Mello.
Lakhdar Brahimi, un ex ministro de Relaciones Exteriores argelino y actualmente asesor del secretario general de la ONU, Kofi Annan, dirige el equipo pero se negó a sugerir hacia donde se inclinarían en la cuestión de unas elecciones adelantadas.
“Naciones Unidas sólo confirma su firme deseo de hacer todo lo posible para ayudar al pueblo de Irak… para dejar atrás la dura experiencia que ha sufrido y restaurar su independencia y soberanía para reconstruir Irak”, dijo a periodistas en las oficinas del Consejo de Gobierno de Irak, en los cuarteles de las fuerzas de ocupación estadounidense.
Washington dijo que no hay tiempo suficiente o seguridad para organizar elecciones antes del planeado traspaso de poder el 30 de junio.
El Gobierno estadounidense quiere que las asambleas regionales escojan un ejecutivo provisional que dirigiría el país antes de unas elecciones plenas en 2005.
El plan desencadenó masivas protestas en la comunidad chiíta, que representa más de un 60 por ciento de la población, después de que su respetado líder religioso, el ayatolá Ali al-Sistani, lo rechazó.
SOLUCION NO IMPUESTA
Ali al Sistani, un clérigo recluido que rehúsa reunirse con los funcionarios estadounidenses, ha sugerido que podría respetar un veredicto de la ONU en las elecciones. Washington quiere que las Naciones Unidas acuerden que es imposible adelantar elecciones y que convenzan de ello a los líderes chiítas.
El Consejo de Gobierno, que quiere un mayor papel de la ONU en Irak pero que está dividido en la cuestión de elecciones adelantadas, aceptó la llegada del equipo pero dijo que sus conclusiones no serán vinculantes.
El dirigente actual del Consejo de Gobierno sugirió que Brahimi podría labrar un compromiso entre los chiítas, que ven el voto como un boleto al poder que se les ha negado desde hace mucho tiempo, mientras que las minorías sunitas y kurdas temen la tiranía de la mayoría.
“La sabiduría de Brahimi resolviendo conflictos en el mundo árabe e islámico prueba que nos dará consejos que nos permitan tomar la decisión correcta en el interés de los iraquíes”, dijo a periodistas Mohsin Abdel Hamid.
Un veredicto de la ONU que resuelva el punto muerto aliviaría el quebradero de cabeza que Irak está causando a Washington donde las autoridades que se enfrentan a las elecciones presidenciales de noviembre están a la defensiva debido a las supuestas armas de exterminio que aún no han aparecido.
La llegada de las tropas japonesas es una victoria para los esfuerzos estadounidenses por internacionalizar su ocupación de Irak, pero inspiró temor en Japón ya que la presencia puede violar su Constitución pacifista y la seguridad de los soldados.
Los peligros a los que se exponen fueron descubiertos el domingo cuando la Policía iraquí –a la que muchos consideran colaboradora de las fuerzas estadounidenses– dijo que el día antes un ataque con bomba había matado a tres policías y herido a otros 11 en una comisaría al sur de Bagdad.
Preguntado sobre cómo se sentía entrando en Irak, el mayor Etsuji Yukuwa, uno de los primeros soldados japoneses en lo que podría ser eventualmente una misión de 1,000 soldados dentro y alrededor de Irak, dijo a Reuters:
“Estoy entusiasmado, pero por supuesto siento que tal vez habrá terroristas (ataques) contra nosotros. Tengo algo de miedo”.