Msc. Rafael García (CPA)
La forma más común de fijar los precios en Nicaragua es determinando los costos totales de cada producto o mezcla de productos y asignarle un porcentaje de ganancia. Las finanzas enseñan que en toda actividad lucrativa existen costos fijos que se mantienen más o menos constantes a determinado volumen de producción y ventas, y los costos variables, que aumentan directamente proporcional a cada unidad producida o vendida.
De lo anterior se puede deducir que los costos fijos serán recuperados con una determinada cantidad de productos vendidos (punto de equilibrio), después de los cuales sólo hay que recuperar los costos variables para obtener ganancias. Sin embargo es común en Nicaragua observar que los empresarios suman los costos fijos unitarios y los costos variables unitarios y les agregan el porcentaje de ganancia.
Con esta lógica todos los costos los convierten en variables y eliminan la posibilidad de trabajar con un porcentaje de ganancia sobre los costos variables, una vez que lograron el punto de equilibrio, en el cual recuperan todos los costos fijos. Si en la estructura de costos incluyen los de producción, administración, ventas e impuestos directos (fijos y variables), y si a la fórmula del punto de equilibrio en unidades se le agrega la utilidad neta razonable esperada: PE= CF+ utilidad /PV-CV, se podrían lograr precios de venta internacionalmente competitivos, al compensar los bajos salarios de Nicaragua con la falta de productividad por incapacidad tecnológica.
Este sencillo razonamiento llevó a los orientales a competir exitosamente con precios en los mercados internacionales, al extremo de ser acusados en ocasiones de realizar dumping.