Gustavo Ortega [email protected]
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Asteriscos a dos manos
Gustavo Ortega C.
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** Es muy bueno que la inversión pública se perciba para beneficio de los contribuyentes que pagan sus impuestos con la esperanza de obtener resultados satisfactorios… pero por ahí alguien con toda razón comentó que las obras públicas al momento de realizarlas siempre provocan dolores de cabeza.
** Hay muchos ejemplos de los atrasos que provocan las obras en las avenidas capitalinas, máxime por el excesivo parque vehicular y lo desordenadas que son nuestras vías, pero una sugerencia: ¿por qué no trabajan en las noches tal y como lo hacen en muchos países, incluso en Centroamérica?
** ¿Es por falta de equipos?, pues más se ha echado a perder por descuido, desuso o sub-utilización. Sólo basta ver en varias, casi en todas, dependencias del Estado, chatarras cubiertas de maleza. “No sabemos planificar”, admitió a los asteriscos un ilustre funcionario público.
** Ésa es una crítica recurrente: la centralización de la información por parte de los altos funcionarios públicos. Los funcionarios intermedios siempre son anónimos, pero si se analiza el asunto, ellos son los técnicos, habría que restarle espacio a los intereses políticos.
** Ciertos funcionarios del Gobierno deberían dejar sus actitudes malinchistas y tratar igual a los nacionales que a los extranjeros. Es un comentario dirigido particularmente a la vocería presidencial.
** Un diputado rojinegro, asiduo jugador de billar, jamás ha pronunciado una palabra en el hemiciclo pero bien que pega gritos al momento de estar pendiente de los tiros de sus adversarios… “doble personalidad”, dijo con un poco de sarcasmo una persona testigo.
** Cuentan por ahí que hay serios clavos para conseguir divulgadora en una dependencia del Estado, pues el jefe es de lo más exigente. Ojalá la escogencia sea la más idónea y sirva para hablar con los funcionarios de todos los niveles y no sólo con el ministro.
** Estamos recibiendo muchos “tips” sobre la aún siempre presente lacra del nepotismo en el Estado. No justifiquen el nivel académico, sin lugar a dudas siempre es cuestión de “argollas”.