Ezequiel Pérez Lezama
La condonación de la deuda externa es producto de los grandes sacrificios de justas reivindicaciones, con el único objetivo de tener un país próspero, estable y sostenible. Espero que realmente la condonación sea un paso para fortalecer y desarrollar Nicaragua, y no para beneficiar sólo a unos cuantos encorbatados.
Hay que priorizar a los más necesitados y vulnerables fomentando la inversión social en salud, educación y un trabajo digno. Nicaragua merece un futuro prometedor, oportunidades de desarrollo y mejor calidad de vida, y multiplicar los ingresos económicos y sociales de la población.