- La mayor cantidad de muertes súbitas se debe a golpes en las piernas
EFE
ZARAGOZA.- El 60 por ciento de las muertes súbitas, por un ataque cardíaco, se debe a embolias pulmonares producidas por coágulos que se desprenden de las venas profundas de la pantorrilla, tras sufrir un traumatismo o un sedentarismo prolongado.
Así lo explicó a EFE el presidente de la Fundación para el Estudio y Prevención de Enfermedades de las Venas (ESPREV), el cirujano cardiovascular Miguel Ángel Santos, quien señaló que desconoce si eso es lo que le pasó al futbolista húngaro del Benfica Miklos Feher, quien murió el pasado domingo, día 25, en Guimaraes (Portugal) durante un partido, pero que cabe la posibilidad de que hace aproximadamente un mes hubiera tenido un golpe en la pierna.
La embolia pulmonar “se inicia siempre en la pantorrilla” donde, tras un traumatismo por una “clásica patada” o por un golpe, se puede formar un trombo en una vena, que “no da síntomas”, pero que se desarrolla con el paso del tiempo, señaló este cirujano de la Clínica MAZ de Zaragoza.
Si se hace un coágulo en las venas tibiales o peroneas es “difícil de diagnosticar”, pero si se genera en las gemerales o soleas, más profundas e intramusculares, es todavía más difícil el diagnóstico y el trombo pasa desapercibido.
Este coágulo puede tapar la luz de la vena al adherirse a ella, que se hincha, pero si no se tapona la vena y el trombo está libre, no se detecta y es “más peligroso”.
Estos coágulos son muy frecuentes, en opinión de este especialista, quien dijo que si por un esfuerzo se desprenden y viajan por el conducto sanguíneo, pueden bloquear la arteria pulmonar.
Santos señaló que “se suele despreciar la vena” al realizar controles médicos rutinarios y agregó que hay que ser muy prudentes, pues muchas muertes súbitas en el deporte se deben a trombos y no a problemas cardíacos.
En este sentido, tras el traumatismo, con fractura o luxación, se suele hacer una resonancia magnética, dijo Santos, quien pidió que también se realice un estudio con dúplex, una técnica indolora y fiable y que permitiría de un tratamiento anticoagulante para prevenir futuros problemas.
OTRA FUERTE
En Estocolmo, un jugador de 30 años, del equipo de aficionados sueco Kaevlinge Gif, murió de un infarto durante unos ejercicios previos a un entrenamiento, informó ayer el diario “Aftonbladet”.
El futbolista cayó súbitamente cuando realizaba ejercicios de calentamiento, según el citado rotativo, y los equipos médicos no consiguieron reanimarlo.
Por el momento, ni el equipo de futbol, de la liga regional, ni los médicos que le atendieron han facilitado información acerca de las causas de su muerte.