Ese nuevo palpitar en su vientre le indica la vida que crece en su interior. Ese sentir provoca temores como las malformaciones congénitas. Infórmese sobre las causas y cómo prevenirlas.
Josefa Ruiz, madre de cuatro hijos, todos rebosantes de salud, vivaces y fuertes. Arribaba a sus 48 años cuando empezó a sentir una especie de fuertes dolores menstruales. Acudió al ginecólogo porque pensó se trataba de la menopausia. Fue entonces cuando se enteró que estaba nuevamente embarazada.
“Donde come uno comen cien”, se dijo y decidió tener a su quinto bebé. Con menos fuerza soportó dignamente los achaques de su último embarazo. Según Josefa, muchas veces olvidó el control prenatal, dado que se sentía “normal” con su embarazo.
El niño llevaría por nombre Josué en honor al personaje bíblico. Llegó el día de su nacimiento, pero esta vez no hubo comentarios alegres de parte de los médicos sino un silencio profundo, que llamó la atención de Josefa. Dos horas más tarde el médico de cabecera y una enfermera le explicaron que Josué nació con Síndrome de Down.
A petición de los protagonistas de esta historia hemos omitido los nombres reales, sin embargo, cada acontecimiento aquí descrito es real. A duras penas Josefa comprendía en su totalidad lo que el médico y la enfermera trataban de decirle y según el doctor Guillermo Gosebruch Icaza, Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Rehabilitación del Ministerio de Salud, es normal que los padres experimenten negación.
Esta negación es influenciada por los prejuicios. Uno de cada 600 nacimientos corre el riesgo de nacer con este síndrome, el cual se caracteriza por problemas de retardo mental y deficiencias físicas.
Según el doctor Gosebruch, el riesgo aumenta en mujeres que se embarazan antes de los 15 años o después de los 35. Existe una forma para descubrir las posibilidades de que nazca un niño con Síndrome de Down y consiste en una prueba conocida como “Amniocentesis”; lo que significa tomar del útero de la mamá parte del líquido amniótico que protege al bebé para hacer un recuento de los cromosomas.
Por su parte el doctor César Argüello, pediatra del Hospital Salud Integral, afirma que los niños con Síndrome de Down, no están desprovistos de capacidades y habilidades para integrarse a la vida social.
Está comprobado que el nivel de desarrollo de estos niños es mucho mayor cuando los padres toman conciencia de la situación y colaboran en la estimulación física y mental del bebé. “Los padres deben integrar al niño a centros de rehabilitación, ello permitirá potencializar sus habilidades motoras”, apuntó Argüello.
DEFICIENCIA O DISCAPACIDAD
Existen muchas otras discapacidades que están ligadas no sólo a los procesos genéticos, sino aquellos como los nacimientos prematuros. “Un niño prematuro en la mayoría de los casos necesita un pulmón artificial y oxigeno extra. Dado que la retina de los ojos de este niño aún no está bien estructurada puede ser que la dependencia del oxígeno altere su sistema visual”, opina Argüello.
Los niños que se asfixian antes de nacer, también obligan a tomar medidas rápidas. La falta de oxigenación daña algunas partes del cerebro y algunos tejidos del cuerpo. Las consecuencias: Afectaciones orgánicas en el habla, en la visión, audición o sistema neuromuscular.
Argüello confirma que un mal procedimiento médico al momento de nacer puede dejar secuelas en el niño. “Cuanto más temprano se detecten las deficiencias en el bebé, mayor serán las posibilidades de corregir o solucionar el problema”.
ENFRENTAR LA REALIDAD
Josué tiene dos años en la actualidad, su madre Josefa ha decidido apoyar a su hijo e integrarlo con el resto de la familia y la sociedad.
Los niños con ciertas discapacidades necesitan del apoyo de los padres. “Lo primero que debe hacer una familia es documentarse a cerca de los métodos más seguros que ayudarán al desarrollo del niño, contactarse con los organismos y asociaciones que prestan consejería en la materia”, puntualizó Gosebruch.
EL PRIMER TRIMESTRE
Los cuidados preventivos en esta etapa se hacen fundamentales.
Medicamento. La ingesta de medicamentos no prescritos por el médico pueden causar lesiones graves en la formación del embrión.
Alimentación. El poco consumo de alimentos ricos en calcio, ácido fólico, vitaminas y hierro, aumenta el riesgo de malformaciones cuando se trata de mujeres mayores de 35 años.
Chequeo. Jamás abandonar los chequeos prenatales que previenen enfermedades y problemas al momento de nacer.
Seguridad. Evitar exponerse a situaciones ambiéntales que incidan directamente en el embarazo, como radiación, contaminación, ruido o gases tóxicos.
Enfermedades. Las infecciones vaginales son un factor de incidencia para el nacimiento de un niño prematuro, por lo tanto tienen que detectarse a tiempo.