AP
El Partido Demócrata calificó la propuesta de inmigración del presidente George W. Bush como “un callejón sin salida” que pone a los indocumentados al borde de la deportación.
Bush “ha hablado con palabras bonitas” sobre su propuesta de inmigración, pero no se ha referido a los verdaderos problemas que aquejan a cada inmigrante, dijo el gobernador de Nuevo México Bill Richardson.
Richardson es el único gobernador hispano de Estados Unidos y contestó en español el mensaje a la nación que el presidente pronunció.
Bush pidió al Congreso aprobar la reforma de las leyes de inmigración que darían un permiso de trabajo a indocumentados temporal.
La intensa división bipartidista que se dará en el actual año de elección presidencial reducirá drásticamente las posibilidades de una importante acción legislativa sobre la propuesta. Algunos analistas han adelantado incluso que no se espera un debate final en el Congreso sino hasta el 2006.
Richardson dijo que entre los hispanos, la primera minoría de la nación, con unos 38 millones de miembros, y que históricamente tienen preferencias demócratas en una proporción de casi 3 a 1, hay 300,000 desocupados más desde que Bush asumió el cargo.
El senador John Kerry, quien salió victorioso el lunes en las asambleas vecinales de Iowa, criticó la política exterior “arrogante” de Bush. “En este proceso, él no está logrando que Estados Unidos sea un país más seguro”, dijo Kerry, poco antes del discurso presidencial.