- Empresas agrícolas de Costa Rica piden a su Gobierno que flexibilice las políticas migratorias para poder levantar las cosechas
- Productores ticos empiezan a sentir la ausencia de mano de obra, debido a la detención de inmigrantes nicas
José Adán Silva [email protected]
Las estrictas políticas migratorias ejecutadas este mes por las autoridades costarricenses han provocado dos efectos: gran parte de nicaragüenses que trabajan en labores agrícolas no han podido ingresar por falta de documentos y esto ha ocasionado escasez de mano de obra en las principales zonas agrícolas de Costa Rica.
Desde enero las autoridades costarricenses han aplicado con rigor la Ley de Migración y Extranjería y han exigido el uso de pasaportes y visas para todos los inmigrantes, incluyendo residentes cuyos documentos se hayan vencido.
Un equipo del Diario LA PRENSA realizó un recorrido por distintos puntos fronterizos del norte de Costa Rica y constató con pequeños y medianos productores que la falta de mano de obra nicaragüense les está provocando pérdidas económicas, porque las cosechas de granos y cítricos se están cayendo.
El cónsul nicaragüense en San José, Néstor Membreño, confirmó que grandes empresas de frutas de Heredia, Alajuela y Liberia, han solicitado a las autoridades costarricenses que permitan por medio de algún convenio la entrada de trabajadores nicaragüenses a labores agrícolas.
Leda Vargas, jefa regional de Migración, dijo que la intención es “ordenar en todo sentido la contratación de los nicaragüenses que trabajarán temporalmente en los cantones de Los Chiles, San Carlos y Upala, para que no sean víctimas de explotación y maltrato”.
La idea es que sean los empresarios agrícolas quienes contraten directamente a sus peones, comprometiéndose los patronos a contratar sólo nicaragüenses documentados y conseguirles un permiso temporal.
PÉRDIDAS
Un reportaje publicado por el diario La Nación, de Costa Rica, señaló que a inicios de enero faltaba por levantar cerca del 40 por ciento de la cosecha de café y se habían perdido unas 130 mil fanegas (sacos de 46 kilos) por la falta de colectores.
“El propio Instituto del Café reconoció que los pocos costarricenses dispuestos a trabajar en los cafetales, resultarían insuficientes para recolectar los 2.86 millones de fanegas en que se calculó la cosecha 2003-2004”, indicó.
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