Francisco Jarquín Soto [email protected]
Cuando en el futbol nacional se habla de los Diablos Rojos del América, la memoria no puede traicionar la grandeza que provocó en el balompié de Primera División este club con sus tres campeonatos conseguidos, dos ante los Caciques del Diriangén en 1985 y 1988, y otro contra el Walter Ferretti en 1990.
Eso sin mencionar el arraigo popular que tenía en Managua, convertido desde 1974 en el club más seguido por los fanáticos capitalinos. Los tres títulos obtenidos con Florencio Leiva de director técnico.
Volvió al futbol de primer nivel en 1985 después de descender en el ‘82, y lo hizo con creces, atrapando su primer título ante los Caciques, el que repitió en 1988, cuando se registró el lleno más grande en un partido de final de balompié en el estadio nacional.
Más de 12 mil aficionados vieron el segundo campeonato, de los diablillos ante el Diriangén.
A esa popularidad y con la intención de rescatar ese nombre con identidad en la afición de Managua, es que está apostando la directiva del América.
“Queremos sacar adelante a este club aprovechando su historia y afición, que ha vuelto a interesarse en este equipo después que han notado el esfuerzo que se está haciendo para subirlo a Primera División”, comentó Denis Schmidt, presidente de la directiva actual y también dirigente en los años 80.
Este esfuerzo está llegando a su punto máximo con la contratación de los brasileños Thiago Moreira y Ewerson Moreira, este último jugador de Primera División en Brasil con el Malutrom de Paraná, donde acumuló 42 goles desde 1999 al 2001.
Ayer Schmidt junto a Carlos Quintanilla, representante del equipo en Estados Unidos y quien consiguió a los sudamericanos, presentaron a los nuevos jugadores en el que se incluye al seleccionado nacional, el delantero Rudel Calero.
“Hacemos un esfuerzo extraordinario por llegar a Primera División. Este equipo nos cuesta un poco más tres mil dólares mensuales y todo sale de los directivos”, agregó Schmidt.