- Las pintas no son más que las señales que para don Enrique
indican el comportamiento de las lluvias, que como consecuencia traerá bonanzas o desastres en los cultivos. El campesino de Tola, en Rivas, predice un “invierno irregular”
Mario Fulvio Espinosa
En la finca El Limón, cercana a las playas de El Astillero, en el departamento de Rivas, nos encontramos conversando sobre ese tema con don Enrique Solís Bustos, un caballero toleño cenceño, moreno, de ojos aguileños, que afirma que su “ombligo negro y retorcido” fue enterrado en Tola el 15 de julio de 1915.
—¿Desde cuándo vive usted en El Limón?
—Tengo cuarenta y pico de años de vivir aquí. Aunque tengo otra finca en Tola. Un día me vine para acá a comprar un pedazo de tierra, y fui comprando y comprando hasta que hice una finca bonita. Así me fui quedando aquí junto con mi señora. Aquí cultivo sorgo y tengo mi ganadito.
EL GENÍZARO Y LOS ESPANTOS
—¿Entonces le va bien?
—Sí, no me quejo. Aquí tenemos vida. Cuando yo vine todo eso era montaña. Yo vine a desmontar aquí, y la gente comenzó a trabajar siguiéndome la vida. Ahora es un pueblo, antes eran cuatro casitas.
En ese tiempo decían que aquí espantaban. Ahí había un palo de genízaro grande, junto al corral, donde decían que en la noche se reunían los malos espíritus a hacer muecas y cosas. Yo nunca vi nada, en este pueblo todo es tranquilo.
—¿Y cómo espera el nuevo año?
—Pues estamos apreciando las “pintas” y parece que el invierno será irregular.
—¿Cómo es eso de las “pintas”?
—Pues ocurre que el primero de enero señala cómo serán las lluvias de mayo. El dos de enero pinta junio, el tres julio, el cuatro mayo y junio, y por último lo que ocurrirá el 15 de enero pinta todo el invierno. Si las aguas se “redaman” durante las “pintas”, quiere decir que se adelantan y que serán escasas en mayo, junio y julio. Yo creo que será un invierno irregular porque durante los días de pinta ha llovido salteado.
—¿El campesinado cree en estas cosas, verdad?
—Eso es cosa de los viejos de antes y de ellos la agarro yo. Porque antes también se trabajaba con las estrellas. Había una señora que le decía a mi papá: No siembre, porque viene una lluvia… Vos sos loca, le decía él. Pues ahí vas a ver, pues. Y en verdad, de repente se desataba un vendaval de quince días. Ahora si no hay huracán no hay lluvias, pero antes sin necesidad de eso los vendavales eran de ocho y hasta quince días.
LOS CEIBOS DAN SEÑALES DE INVIERNO
-¿Son acertadas esas predicciones?
—Seguramente que sí. Fíjese que hay árboles que dan las señales del invierno, por ejemplo los ceibos, cuando ellos se ponen copiosos y semillean bastante, es señal de buen invierno, asegura el campesino Enrique Solís.