Emelina Rugama
Devolverle su nombramiento de diputado a Arnoldo Alemán es un insulto para los nicaragüenses. Es como si la casa de verano de Byron Jerez le fuera regresada. Esto es una burla para el país. Alemán no sólo le quitó la comida a la gente pobre sino que también se da el lujo de seguir siendo diputado. ¿Y quién pagará su sueldo diputado? Sólo falta que la juez Juana Méndez anuncie que se equivocó de sentencia. Pero la verdad es que no se puede esperar nada bueno de una juez que vive en casa piñateada por el FLSN y sin embargo es la que pone orden en la justicia. Sólo en Nicaragua suceden estas cosas.