Cornelio Muñoz, machete en la mano, en pleno ataque del Síndrome de Grisi Siknis. Él y sus compañeros se dirigían a la casa donde se refugió la delegación del Minsa.

Curandera calma histeria en Raití

Anterior curandero cobró 11 mil córdobas por sus servicios, y fracasó Juan Ruiz Sierra [email protected] Mientras la medicina occidental se declaró incompetente, la tradicional realizó su función: Porcela Sandino, una curandera de Puerto Cabezas, enviada por el Ministerio de Salud (Minsa), consiguió en tres días de trabajo que los ataques de histeria colectiva en Raití, […]

  • Anterior curandero cobró 11 mil córdobas por sus servicios, y fracasó

Juan Ruiz Sierra [email protected]

Mientras la medicina occidental se declaró incompetente, la tradicional realizó su función: Porcela Sandino, una curandera de Puerto Cabezas, enviada por el Ministerio de Salud (Minsa), consiguió en tres días de trabajo que los ataques de histeria colectiva en Raití, a orillas del Río Coco, se redujeran hasta casi desaparecer. El equipo psiquiátrico que la acompañaba se limitó a observar.

Esta comunidad, situada 400 kilómetros al noroeste de Managua, lleva tres meses sufriendo el Síndrome de Grisi Siknis, una extraña enfermedad sólo registrada entre la población miskita, en la que los afectados dicen tener visiones provocadas por brujería, lo que les hace sufrir convulsiones y períodos de inconsciencia. Hasta el momento, los líderes comunitarios han reportado 139 casos de esta dolencia, que no se calmó tras la anterior visita del Minsa.

Entonces fue Carlos Salomon Taylor, el curandero contratado por el Ministerio, decía haber sanado el anterior caso de esta dolencia en Crincrin y pidió 11,000 córdobas para trabajar. Dos días después de terminado su tratamiento, volvieron los ataques y nuevas personas contrajeron la enfermedad.

Porcela Sandino dice no cobrar por sus servicios y que el Minsa tan sólo le ha costeado el viaje. Esta curandera comenzó su tratamiento el pasado 19 de noviembre con un baño ritual a los enfermos, quienes reaccionaron violentamente poco después. Tras este ataque de histeria colectiva, Sandino prosiguió con sus métodos, que incluyeron visitas y oraciones en el cementerio, el río y la selva, lugares donde, según ella, se encuentran los espíritus malignos de los que proviene el mal. En los tres días siguientes, la situación en Raití fue tranquila, con sólo alguna crisis aislada.

El director de Salud Mental del Minsa, Carlos Fletes, quien estaba al frente de la comisión, dijo sentirse “optimista” por el trabajo que realizó Sandino. “Hubo una mejoría. Y eso ha creado confianza de la gente hacia la curandera”, declaró.

La delegación del Minsa abandonó Raití el pasado lunes, pero Porcela Sandino se quedó en la comunidad “hasta curar todos los casos”, según explicó.

El ambiente era de moderado optimismo entre los habitantes de la comunidad. El coordinador de Raití, Alonso Hendricks, señaló que “la situación está mejorando, pero tenemos miedo de que, al marcharse la curandera, se repitan los ataques”.

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