Padres de familia y niños de todas las edades pedían con ansias un juguete que repartía Santa Claus nica.

Multitud de niños recibió su Navidad

Aura Lacayo Matus [email protected] Víctor Rosales Duarte, conocido como Santa Claus nica, regaló más de tres mil juguetes, a los niños y niñas del barrio La Fuente. Además de ofrecerles palomitas de maíz, algodón de azúcar, la animación de la gigantona, payasos y juegos mecánicos de diversión. Todo esto con el fin de ver la […]

Aura Lacayo Matus [email protected]

Víctor Rosales Duarte, conocido como Santa Claus nica, regaló más de tres mil juguetes, a los niños y niñas del barrio La Fuente. Además de ofrecerles palomitas de maíz, algodón de azúcar, la animación de la gigantona, payasos y juegos mecánicos de diversión. Todo esto con el fin de ver la felicidad en los rostros de estos chiquillos pobres en esta Navidad.

Según Rosales, esto ya es tradición. La entrega de los juguetes se efectuó ayer por la mañana. Comentó que este año tuvo la ayuda de muchas empresas, así como de vecinos.

Desde temprano, en la casa de Rosales, se congregó una multitud de niños y niñas de todas las edades. Frente a la vivienda, amenizaban tres gigantonas que bailaban al compás de tambores y un payaso que animaba a la multitud.

Por la esquina se ubicaban los juegos mecánicos, la rueda chicago y los caballitos.

Muchos niños con caritas sucias, descalzos y recién levantados, hacían largas filas para que le dieran palomitas y algodón de azúcar, no sentían la intensidad del sol que caía sobre su cuerpo a medida que avanzaba la mañana. Otros empujaban los portones de la casa del Santa Claus nica para que se les diera un juguete. No se cansaban de gritar.

SURGEN VENTAS AMBULANTES

Una “enchinelada” niña de 10 años, pedía gusto a un ayudante de Rosales a la hora que se repartían los juguetes.

Las casas vecinas aprovecharon la multitud, para vender chicha helada para refrescar la sed de las madres de todos esos niños. Sin embargo, nadie se acercó a comprar, pues todos se encontraban centrados en la entrega de los juguetes.

Ruido de todo tipo había en la entrega de juguetes, los chicheros, el cantar de la gigantona, el payaso animando a los niños, las madres gritaban a los niños y les decían que fueran a pedir su juguete. Otras madres se desesperaron porque, entre tanta gente, habían extraviado a sus pequeños. En esa mañana, unos siete niños, de tres a cinco años, se perdieron temporalmente; pero al final todos volvieron con sus madres.

Finalmente todos los juguetes fueron entregados. Mientras pasaban las horas, muchos niños se sentaron debajo de un camión verde, aparcado cerca para buscar un poco de sombra y apreciar los juguetes.

Ya eran las 12:40 del mediodía y aún la multitud de niños no disminuía. Sin embargo, conforme la tarde avanzaba, la multitud se esparció satisfecha.

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