José Adán Rodríguez Castillo
Los presidentes hacen suyas las palabras de Julio César: “Vine vi y vencí”, porque creen que lo han logrado una vez que llegan al poder. No aprenden de la historia, no prevén que pueden acabar apuñalados por la Asamblea, como le sucedió al que dijo esas históricas palabras después de vencer a Farnaces, rey del Ponto, César, alta figura de la historia que fue víctima de la conspiración de su hijo adoptivo Bruto en el Senado (Asamblea).
Es lamentable la crisis de que está siendo víctima Nicaragua por culpa de los diputados y el mal manejo de la política por el Poder Ejecutivo y el controversial Poder Judicial. Pero nada estamos haciendo para enfrentar y vencer este vejamen. Parecemos ignorar el destino. No hay señales de que el pueblo se organice cívicamente para luchar por la salvación de la honra, la dignidad y la vida de Nicaragua. Nadie es tan fuerte que pueda salvarla solo, nadie es tan pequeño o insignificante que pueda negar su esfuerzo sin que el impulso total no se debilite, es tarea de todos, incluyendo diputados honestos de todas las tendencias y funcionarios honrados. Entramos a la HIPC, pero estamos como en un túnel de noche y sin lámpara de carburo.