Róger A. Caldera Guillén
Ahora Daniel Ortega propone un Diálogo Nacional. Hace dos semanas ordenó a la juez Juana Méndez que trasladara a Arnoldo Alemán a El Chile, para romper un frágil acercamiento que habían enseñado los liberales, especialmente con la probable aprobación de una Ley de Carrera Judicial contraria a los intereses sandinistas. Pero como le falló su movimiento, llamó a un “referéndum”. Arnoldo es un cadáver político insepulto, y su carcelero lo maneja según lo necesite.
Voces como las de Henry Ruiz, Víctor Tinoco, Ernesto Cardenal, Víctor Tirado, Sergio Ramírez y Carlos Tünnermann, para nombrar algunos, retan su liderazgo y se pronuncian contra sus últimas decisiones exigiendo relevo de los mandos del partido.