La sombra de una de las niñas abandonadas por su madre. Por disposición del Código de la Niñez, no podemos publicar sus rostros.

Madre abandona a sus cuatro niños y la tía pide ayuda

Una de las niñas fue violada por su padre Luis Alemán Saballos [email protected] Cuatro hermanitos fueron abandonados por su madre y podrían quedar en la calle, ante la incapacidad económica de su tía materna para darles albergue y alimentarlos. “Ya no puedo más, se trata de decidir entre mis hijos o ellos”, exclamó la señora […]

  • Una de las niñas fue violada por su padre

Luis Alemán Saballos [email protected]

Cuatro hermanitos fueron abandonados por su madre y podrían quedar en la calle, ante la incapacidad económica de su tía materna para darles albergue y alimentarlos.

“Ya no puedo más, se trata de decidir entre mis hijos o ellos”, exclamó la señora Ana Antonia Mendoza Treminio, quien cuida a los hijos de su hermana Paula Petronila, quien los abandonó desde septiembre pasado.

Paula los abandonó cuando una vecina denunció a Walter Buitrago Ortiz, el padre de los pequeños, de haber violado a una de las niñas, de dos años de edad, delito por el que guarda prisión y espera que lo juzguen.

Desde el 29 de octubre, los niños están bajo la protección de la tía materna que vive en Nueva Vida, en el municipio Ciudad Sandino, porque el Ministerio de la Familia se los entregó.

La madre, posteriormente a la violación de su niña, se negó a presentar una denuncia en la Policía del Distrito Seis y afirmó que la pequeña se había metido un lápiz en los genitales.

“Es cierto que ellos son mis sobrinos y no puedo tirarlos a la calle, pero no puedo seguir dándoles de comer porque no tengo ni siquiera para darle de comer a mis seis hijos”, afirmó Ana Mendoza, quien gana 10 córdobas diarios palmeando masa para tortillas en una casa vecina, mientras su esposo está desempleado.

Reconoció que los niños no pueden ir a manos de su hermana, a quien calificó de irresponsable. “Además, vive en un lugar donde se reúnen los pedreros (drogadictos) y cualquiera de los pequeños podría correr la misma suerte de una de las niñas, que fue violada por su papá”, comentó.

La madre de los niños, quien vive cerca del Mercado de Mayoreo y se dedica a vender agua helada, ha desaparecido. “Aquí no ha venido, ni siquiera para saber cómo están sus hijos”, se quejó Ana Mendoza.

Los niños sufren hambre y están enfermos. “Todos están resfriados y no tengo ni para comprar medicamentos”, aseguró.

Cuando el equipo de LA PRENSA llegó ayer a casa de Ana, los niños no habían probado ni un bocado de comida y ella palmeaba tortillas, para ganarse los 10 córdobas con que compra pan para mitigarles el hambre.

“Quiero que me ayuden, no quiero que los niños sufran en la calle, pido a personas caritativas que me ayuden a cuidar a mis sobrinos, o al Ministerio de la Familia que los ubique en un centro de atención a menores”, declaró.

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