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Zacarías Chamorro En el Editorial del lunes 24 de noviembre (El corazón del poder) LA PRENSA dio en el clavo, pues por la politización polarizante que sufre el país es que la mayoría de los candidatos a puestos públicos son recomendados de los caudillos. Una oportunidad para Nicaragua, actualmente, es el nombramiento del Superintendente de […]

Zacarías Chamorro

En el Editorial del lunes 24 de noviembre (El corazón del poder) LA PRENSA dio en el clavo, pues por la politización polarizante que sufre el país es que la mayoría de los candidatos a puestos públicos son recomendados de los caudillos.

Una oportunidad para Nicaragua, actualmente, es el nombramiento del Superintendente de Bancos, que sigue pendiente por los vaivenes de la política legislativa aunque ya entrevistaron a los cinco candidatos y se despejó la elección entre sólo dos de ellos.

La presencia perniciosa de la politiquería amenaza mostrar su fea cabeza, pues uno de los candidatos fue tesorero del PLC y tiene años de no ser banquero, pero ha declarado públicamente que es fiel a sus amigos, entre los que destacan el reo Arnoldo Alemán y el enjuiciado Silvio Conrado. El otro candidato es un banquero profesional, con experiencia en bancos de calibre mundial y en la Bolsa de Nueva York. No está ligado a ningún grupo financiero ni caudillo.

El sentido común y la obligación con la Patria demandan que se elija un Superintendente de Bancos profesional, transparente e independiente.

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