Marcos A. Pérez
Recientemente leí en El Mercurio un campo pagado titulado: A propósito de las Tres Marías. Entre los señalamientos críticos que hace la señora María Fernanda de Alemán a la gestión de gobierno del período 1990-96, uno dice literalmente que: “La política de cañonazos que doblaban la conciencia de algunos legisladores”.
Es inexplicable cómo dicha señora se atreve a hacer este señalamiento cuando en el equipo de apoyo de Las Tres Marías está nada menos que el Estado mayor de los bucaneros —como les llamó alegremente el pueblo— del grupo de legisladores al que hace referencia despectivamente la señora de Alemán en su escrito.
Para refrescar la memoria a los olvidadizos, entre los que, por supuesto, no se cuenta la familia Alemán, mencionaré a los tres ex legisladores bucaneros que están a la par de Las Tres Marías. Ellos son: Gustavo Tablada Zelaya, Alejandro Solórzano y Adolfo Jarquín Ortel.
Si entre supuestos aliados políticos por defender a uno se refrescan aspectos bochornosos del reciente pasado de otros, y si por la víspera se saca el día, sólo me resta decir: lo que comienza mal, termina peor.