Guillermo Rothschuh Tablada
Existe una diferencia abismal entre la crítica de Cristiana Chamorro y la respuesta de María Fernanda. Cristiana —excelente escritora— ella misma hizo su escrito, mientras que a María Fernanda se lo hicieron mal. Seguramente hubo un grupo de políticos auxiliados por un aprendiz de poeta, porque al final del ultimo párrafo, hay una frase que parece un ripio recogido del taller de Carlos Martínez Rivas.
El doctor Pedro Joaquín Chamorro y el doctor Arnoldo Alemán, son figuras incomparables. El doctor Pedro Joaquín Chamorro es un héroe nacional y Mártir de las Libertades Públicas. El doctor Chamorro fue apresado y confinado por atacar la corrupción liberal, y el doctor Alemán está detenido, prisionero aún, dentro del gran ojo de la corrupción liberal.
Muchas veces se habla, en la respuesta de María Fernanda, en forma despectiva, de la sombra del doctor Pedro Joaquín Chamorro, la que ha cobijado a doña Violeta y sus hijos. Es lo correcto. Aunque antes de sombras habría que hablar de las luces que iluminan, no sólo a la familia Chamorro, sino a todos los nicaragüenses. Incluyendo a los sandinistas, porque la sangre del doctor Chamorro fue la chispa que encendió la pradera.
Debió el grupo usar otro adjetivo, pues putativo es un insulto ahí dentro del contexto familiar. El español es pródigo en sinónimos: unos brillantes, sonoros, y otros deleznables y repulsivos, como el adjetivo en cuestión.
El poeta chileno Vicente Huidobro decía: “El adjetivo, cuando no da vida, mata”.
¿Que LA PRENSA tiene su ética? Bien. También El Nuevo Diario, Bolsa de Noticias y Trinchera. Todos diferentes porque los intereses políticos y económicos son diferentes. Esto es aplicable también a las personas e instituciones: terratenientes versus aparceros. Confrontamientos entre empresarios y arrendatarios. Entre prestamista y prestatarios.
La misma carta de María Fernanda no la quiso publicar El Nuevo Diario, por más que los presionaron. ¿Será que una verdadera ética ya estaba funcionando en honor al antiguo mártir y eficiente director?
Ningún diario que se jacta de independiente debe servir de cartelera de ningún partido político, por más que digan controlarlo a control remoto. Para eso están los campos pagados. Y estos denarios que los saquen los firmantes de sus propios bolsillos, porque al fin y al cabo ellos son los beneficiados.
“Yo —decía Jorge Luis Borges— trato de ser un hombre ético”. En otras palabras, no tenía toda la moral en sus manos. Trataba de serlo y punto. Él sabía que la moral no es permanente ni universal. Allá una cosa pensaba el señor feudal y otra el siervo de la gleba. Una cosa es la ética de Aristóteles y otra la de Carlos Marx. Una cosa pensaba el presbítero Agustín Vijil y otra el general Ponciano Corral, ejecutado por Walker.
Para decirlo en buen chontaleño: una cosa piensa el jinete y otra el caballo.
El autor es poeta y escritor.