¿Concierto fuera de control o pornografía patrocinada?

Lucía César de Boehmer

En el Diario LA PRENSA del 18 de noviembre, en la página 13B de Revista, apareció el reportaje sobre un concierto que “se fue de control”. Esto sucedió el sábado pasado (15 de noviembre) en un terreno contiguo al edificio Pellas, en Managua, donde los fines de semana se llevan a cabo conciertos y espectáculos. Este “concierto” lo patrocinó la Pepsi, que usualmente apoya obras sociales y culturales.

Los organizadores del evento trajeron una bailarina de Miami para que les hiciera el espectáculo de la noche. Según el reportaje de LA PRENSA, dicha bailarina invitó a un camarógrafo del Canal 23 a que le practicara sexo oral ante el público. Los organizadores se defendieron diciendo que fue un evento privado en el que sólo se cobró la entrada, que no era una exhibición en plena vía pública y que, además, sólo dejaban entrar a jóvenes mayores de 18 años de edad.

Resulta insólito y una falta de respeto que sucedan estas cosas en Nicaragua: poner en la vía más transitada de Managua (Carretera a Masaya), un espectáculo de ese estilo, que seguramente sólo se ve en los antros de mala muerte en otros países y que, además de ser una ofensa a toda la sociedad, fue un acto degradante en el que a la vista de los asistentes sucedieron actos pornográficos fuera de todo orden moral y decencia. Y también fue un insulto para los que estuvieron presentes, y para quienes nos enteramos por los medios de lo que impunemente hicieron en nombre de “obras sociales y culturales” degradando la moral, independiente de si las personas asistentes al espectáculo tenían 18, 20 ó 60 años de edad.

Sin embargo, hay que dejar claro que en este país todo el mundo se lava las manos, y hoy lo vemos de nuevo en este caso particular. Tanto la Pepsi como los organizadores, la Policía y el Ministro de Gobernación (quien tiene la obligación de poner en orden la situación), se han lavado las manos diciendo que no sabían nada de lo que iba a ocurrir. Cuando realmente hay interés por cuidar al país debería haber más responsabilidad de todos los implicados. Sería interesante preguntarles a todos estos señores si les gustaría que sus hijos e hijas (mayores de 18 años) hubieran estado presentes en semejante espectáculo.

Los nicaragüenses no necesitamos artistas “importados” de Miami ni de ningún otro lugar que vengan a escandalizar, a ofender y bajar la moral de nuestra sociedad. Nosotros contamos con muchísimos artistas con talento que llenan las expectativas como para presentar un espectáculo digno y de clase.

Ojalá que la Pepsi tome experiencia de lo que ha pasado, pues es incoherente apoyar eventos para obras sociales y culturales sin tomarse el tiempo de averiguar qué y a quiénes están apoyando. Todas las empresas tienen obligaciones serias con la sociedad, principalmente las que disponen de altos presupuestos de publicidad, y deberían invertir su dinero en eventos constructivos, no en basura de espectáculos.

La autora es madre de familia.

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