Decirle a su pareja lo que usted cree debe cambiar o mejorar, no es tarea fácil. Así que tome lápiz y papel porque aquí van los consejos para abordar aquellos cambios que anhela.
Lo más frecuente que suele ocurrir es que las personas no saben cómo decirle a su pareja lo que les disgusta y además creen que todo tipo de críticas puede herir al otro.
Hay psicólogos españoles que han realizado importantes aportaciones en este campo. Entre los aportes se señalan los siguientes aspectos que pueden ayudar a cualquier pareja de cualquier edad a mejorar su comunicación:
Recordar que nadie es perfecto. El tener esto presente ayuda a ser más tolerante con las fallas de los demás.
Observar las críticas como una oportunidad que hay que aprovechar para cambiar y aprender a amar, para dar y recibir más placer, para descubrir más aspectos de intimidad en la pareja, y no percibirlas como un ataque o una despectiva regañada.
No aguantar una situación que nos resulte insatisfactoria, pues con el tiempo todas las personas terminan estallando. Si uno se resigna y se calla, tanto la vida afectiva como sexual se empobrecen.
Ponerse en lugar del otro. El pensar cómo nos sentaría si nuestro/a compañera nos criticase alguna conducta.
Si cuando se recibe una crítica se acepta sin reaccionar violentamente y se intenta cambiar, esta actitud sirve de modelo al otro miembro de la pareja.
Valorar clara y expresamente con cierta frecuencia las cosas placenteras que se reciben de la pareja, teniendo en cuenta los esfuerzos que el otro miembro de la pareja realiza para que la convivencia resulte agradable y placentera.
Definir y aclarar los objetivos que se pretenden con la crítica. Saber qué se quiere conseguir, pues de esta manera la crítica será más efectiva.
Preparar la situación y el momento. Hay situaciones en las que no se está preparado para recibir críticas. En este caso es mejor posponerlas y esperar a otro momento.
No criticar aquellos aspectos que no se pueden cambiar. Por ejemplo, si a usted le disgusta el tamaño de la nariz de su pareja o que ronque al dormir, son casos demasiado difíciles de superar, además, usted decidió unirse a esa persona, pese a esas imperfecciones.
Ser concreto y evitar generalizaciones, es decir, describir correctamente el comportamiento que se desea criticar. No generalizar, no avergonzar, no culpar y no ridiculizar es fundamental para que la crítica funcione de la forma que queremos, es decir, que provoque el cambio esperado.
Expresar los sentimientos que produce el comportamiento que se describe para que el otro sepa cómo nos afecta. Hacerlo siempre en primera persona.
No ordenar, no imponer.
Ofrecer ayuda y colaboración para producir el cambio que se desea. Tomar iniciativa que hagan más fácil el cambio.
Mostrar abiertamente el reconocimiento y el agradecimiento por la aceptación de la crítica.
No siempre sabemos hacer correctamente las críticas. Reconocerlo es importante.
Todos estos aspectos propuestos son para producir cambios en las conductas de los otros y, por tanto, hacer la convivencia agradable y la comunicación entre los miembros de la pareja mejorable.
Se podría resumir de todo esto lo siguiente: saber decir las cosas es una cuestión de aprendizaje. Nadie nace enseñado y la educación es algo dinámico y un proceso necesario para que los seres humanos se realicen sin problemas.
* Artículo publicado en la Enciclopedia de la Sexualidad, de Editorial Espasa.