Hilario Pineda Aburto
En Nicaragua, particularmente en Managua, los trabajadores deben enfrentar una permanente epidemia mortal causada por los “amigos de la Parca” disfrazados de conductores del transporte urbano colectivo. Estos señores, que no tienen misericordia alguna pues actúan como si tuvieran la misión de conducir a su destino final a las desventuradas personas a la “muerte amarilla” (alusión al color de los buses), símbolo de las chatarras que dejan sufrimiento y luto en hogares capitalinos.
Su última “perla” fue el caso del taxista y pasajero desbaratados en la pista de Las Piedrecitas. ¿Y la nueva ley? ¿Qué hace la Policía?
Enfermero