- Hablar con Bianca Mangas, pese a su juventud, es casi como estar hablando con un experto negociador comercial, igual se desenvuelve discutiendo de subsidios agrícolas como de las patentes en las medicinas genéricas… o de las reglas de origen en la parte textil. Todo eso ha valido para ganarse el respeto y ubicarse como la representante de la sociedad civil más involucrada en las negociaciones del Cafta.
Gustavo Ortega Campos [email protected]
Al conocer a Bianca Mangas, además de fijar la atención en sus ojos vivaces y su agradable piel canela, sobresale su elocuencia y su capacidad de comunicarse, es hiperactiva. Eso la ha convertido en la principal interlocutora entre los negociadores nacionales y la sociedad civil en las pláticas que se desarrollan desde enero para establecer un tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, conocido como Cafta por sus siglas en inglés.
Vive permanentemente pendiente de lo que pasa con el Cafta, en las rondas de negociaciones se le mira caminar de un lado a otro “parando la oreja”, conversando y discutiendo con los negociadores y con los empresarios privados.
Pero además del Cafta le corresponde estar al día con todo lo que respecta al comercio internacional y los tratados comerciales en los que está involucrada Nicaragua, pues ésa es su misión en el Centro Humboldt, agrupación ambientalista en la que labora desde hace cuatro años.
Trabaja en la Unidad de Incidencia Ambiental que es la que monitorea y da seguimiento a temas diversos, entre los que destacan el comercio y medio ambiente en un edificio donde abundan de manera exagerada afiches contra el libre comercio y que bien parece un laberinto, ubicado en el barrio Costa Rica en Managua.
—¿Casada o soltera?, le pregunto porque sus funciones requieren de mucho tiempo para desempeñarlas…
—Casada, desde hace año y medio, creo, ha sido todo un reto para él (risas), hacemos cosas distintas pero eso nos hace complementar espacios como pareja, él es empresario, tiene mucho más pensamientos de derecha que yo…
—Usted que es una persona que parece muy lanzada a la izquierda cómo logra compaginar esto…
—Hay cosas que se discuten en un espacio más amplio, pero hay cosas que en la cama se hacen más fáciles, así de sencillo. Pero tenemos muchos puntos en común, en una sociedad como la nicaragüense, tan polarizada, donde los partidos de izquierda y derecha a veces no tienen ninguna diferencia, creo que deben sobresalir los principios éticos y eso nos sucede a nosotros. Aunque él sea una persona de derecha y yo una persona con planteamientos más de izquierda, los principios éticos son comunes, ambos creemos en la justicia social, creemos en que se necesita más equidad social, ambos aspiramos tener una mejor Nicaragua y eso nos ha juntado.
—Es muy joven pero… va como la espuma… para arriba.
—(Risas), siempre fui una niña precoz, es algo común en mi familia, hemos llegado a espacios públicos desde muy jóvenes, yo personalmente estoy metida en el tema de comercio que es un mundo masculino, un tema que desde la sociedad civil soy la única mujer que lo está manejando, soy joven y eso para mí es un reto constante, no es sólo asunto de género, sino también generacional. Eso a veces tiene sus choques, pues todos los espacios de poder están en manos de gente de mucha mayor edad, que no necesariamente significa mayor eficiencia…
—Sin embargo casi siempre la gente que propugna todo lo “anti” libre comercio son jóvenes que muy pocas veces proponen y no hacen nada más que protestar sin propuestas…
—Aquí a nivel institucional ésta es una oficina de jóvenes, aunque los mandos sean personas mayores, la estructura funcional es de jóvenes, a mi personal me hace pensar que seamos un organismo no gubernamental diferente al resto. Siempre mantenemos el principio ético de no amarrarnos a un partido, mantenemos independencia política, eso hace que tengamos el suficiente aire de decir lo que sea a quien sea…
—¿Cree que en este país tan polarizado, donde el chantaje y la coima son recurrentes, esa independencia se mantenga?
—Yo creo que sí es posible y lo hemos demostrado, creo que el Cafta ha sido uno de los retos para tratar de mantener a flote sin necesidad de asirnos a una cuerda o a un flotador partidario, nosotros pertenecemos a la iniciativa CID donde hay miembros que están afiliados a una tendencia política, eso nos ha costado tratar de negociar y ceder cosas porque ellos están más amarrados a un partido y nosotros no…
—Partidos que según se dice están negociando intereses puntuales en el Cafta…
—Exacto, ése es el costo político que nosotros asumimos concientemente en este proceso, pero precisamente por nuestra naturaleza decidimos que no podíamos rechazar el Cafta sólo por rechazarlo y hacernos al margen, creemos que por la responsabilidad social que tenemos y precisamente porque el tema ambiental se ha colocado como de segundo plato, quisimos sentar una diferencia, nosotros creemos que se pueden cambiar algunas cosas más allá del rechazo, hoy más que nunca se ha demostrado que los movimientos sociales no sólo deben mostrar posiciones a través de la violencia o de la resistencia…
—Esos comentarios le traerán detractores…
—La realidad me da la razón, un ejemplo es la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que se realizó (hace dos meses) en Cancún, yo estuve ahí, y mi lectura es que el fracaso no fue producto de la violencia, sino de la sensibilización y de la incidencia hacia los gobiernos que son quienes al final toman la decisión por un pueblo, por eso me parece importante que dentro del Cafta se está sentando el hito de un nuevo modelo de negociación y de diálogo con los gobiernos, se ha demostrado que la sociedad civil tiene capacidad de análisis, ésa es la diferencia de las relaciones de poder.
—Usted me puede convencer, ¿pero dónde está el resto de la sociedad civil?, últimamente se les ha visto muy poco en las rondas cuando el asunto es duro y es hasta después que terminan las rondas que realizan decenas de conferencias para lanzar críticas…
—Eso te demuestra lo que pasa con los sectores sociales, creo que el Cafta ha sido un ejemplo para demostrar cómo se mantiene una resistencia de forma permanente; el Cafta ha sido un reto para que los sectores sociales mantengan sus posiciones de forma permanente y sistemática.
Que sólo yo haya estado en Houston (sede de la VIII ronda) en esta negociación y no hayan estado otros corresponde principalmente al problema de recursos, porque te aclaro que a nosotros no nos financia el Gobierno, ni la AID, ni el BID, ni el Banco Mundial, a nosotros nos financia la cooperación que está apostando a que los cambios estructurales no se pueden realizar sin la participación de la sociedad civil. Para yo haber participado en todas las rondas hubo que gestionar recursos y demostrar eficiencia en su uso. Y sobre las conferencias de prensa, eso es parte de las estrategias de incidencia.
—¿Qué piensa del Cafta?, está más que claro que se va a firmar en menos de un mes… pero también vendrá el ALCA, el Plan Puebla Panamá, cosas que no se detendrán pues pesa más el factor político…
—Para mí el Cafta es el sueño para combatir la pobreza, para mí el Cafta podría ser una oportunidad para Nicaragua si estuviese 50 años más adelante de lo que estamos hoy…
—Pero lo estamos negociando ahorita…
—Creo que van a haber más fracasos que éxitos porque hay buena voluntad, pero esta negociación no depende sólo de buena voluntad, no depende de tener buen corazón, depende de tener una buena bolsa y tener un pensamiento frío que no hemos logrado tener. El Cafta como lo está planteando el Gobierno ha sido tener acceso, pero en el caso de Nicaragua las oportunidades que pueden significar no dependen de tener una cuota en el mercado, depende de muchas más cosas que eso, depende de tener competitividad, capacidad y conciencia de que no todos van a vender en el mercado… el Gobierno, ahorita no me ha demostrado a mí, no me ha convencido, cómo va a hacer de aquí a 15 años cuando los granos básicos entren de forma libre, el pequeño productor, que no es uno sino 500 mil, no vaya a ser más miserable de lo que es ahora.
—Definitivamente usted es un nuevo modelo de críticos… una especie de “clon” en el buen sentido de la palabra…
—(Risas), creo que pertenezco a la generación incomprendida, no fuimos revolucionarios porque estábamos en la etapa de crecimiento y no teníamos conciencia de lo que era la revolución, ni tampoco me considero totalmente amante de la ideología de derecha porque no me reconozco, ni me identifico con esos principios ni modelo, no soy la única, somos miles de jóvenes que quisieran hacer cambios pero no tienen oportunidades.
—Si no simpatiza con un modelo de derecha, sí con uno de izquierda…
—Creo que simpatizaría con un partido verde…
—¿Conservador?
—(Risas), no conservador, creo que deberíamos fundar un partido donde el principio deberían ser los valores nacionales, promover nuestros recursos naturales, no para protegerles sino comercializarlos y hacerlos competitivos teniendo también un modelo de sostenibilidad.
—Eso es utópico…
—Es bien utópico, pero pienso que la diferencia entre ser un ser humano y ser de otra especie es que lo que nos hace vivir todos los días es tener sueños, aunque sean inalcanzables pues eso es lo que te da la fortaleza.
—¿Cómo será Bianca a los 40 años?
—Quiero haber tenido trabajo suficiente para haber ahorrado plata suficiente para comprarme una casita en la playa, adoro el mar. Quiero escribir un libro, no me veo feminista antes de que me lo preguntés, pero creo que la mujer debe defender sus espacios.
—¿Será diputada?
—Hay una apuesta que dicen que de aquí a cinco años me ven como diputada.
—¿Y usted que dice?
—Digo que no porque si me vuelvo diputada o pertenezco a un partido político voy a tener que… yo soy muy bocona, a veces digo lo que no quieren escuchar, digo lo que pienso y por eso he tenido graves problemas, pero no me importa, pero el día que yo no diga lo que piense ya no voy a ser Bianca. En un partido uno desgraciadamente deja de ser un sujeto individual y se vuelve un sujeto colectivo, que desde mi punto de vista no es necesariamente positivo, pues uno debe aferrarse a lo que diga el partido aunque uno esté seguro ciento por ciento que no es justo.
—Lo que está diciendo quedará plasmado. Cuando la vea en el Parlamento le llevaré los recortes…
—No creo en los parlamentarios aunque tengan buen corazón, he hecho muchas críticas a los diputados, creo que los diputados llegan a los parlamentos para ganar un buen salario y tener ventajas personales, se olvidan de sus votantes…
SAUCEÑA CON NOMBRE ITALIANO
De entrada cuando se le pregunta el origen de su nombre aclara que no es por una reconocida actriz nica de fama internacional.
Asegura que su madre optó por ese nombre en honor a una mujer con gran trayectoria política y liderazgo en Florencia, Italia, en el siglo XIX.
Socióloga con especialidad en Economía e Investigación Científica.
Nació en El Sauce, León, hace 28 años.
Es la segunda de cinco hermanos.
Su apellido, Mangas, según sus cuentas, es de una misma familia que se ha extendido en el país.
Es creyente pero no pertenece a ninguna religión.
Buenos negociadores, buena ropa
Bianca Mangas, delegada de la sociedad civil en el tema de comercio, considera que los negociadores nicaragüenses en los tratados comerciales son “buena gente y muy profesionales”.
“Para mí personalmente son buenos negociadores, creo que hay unos que tienen más carisma que otros, creo que hay unos más simpáticos que otros, pero desgraciadamente les toca estar cambiando zapatos de forma permanente”.
Estos comentarios los vertió por el hecho de estar negociando varios tratados casi de manera simultánea, es el caso del Cafta, el TLC con Canadá y el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), por citar algunos.
“Es un equipo altamente eficiente pero con poca solidaridad interinstitucional”, pues considera que han dejado solo al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) como encargado de este asunto, quedando al margen el resto de entidades públicas.
Dice que no se considera “globalofóbica” (temerosa por la globalización), “porque me gusta la buena ropa, me gustan los buenos perfumes, me gusta comer bien… pero me gusta también un país donde hayan cambios significativos, tuve la oportunidad de ser emigrante y no quise hacerlo, los mayores retos están en aprender a vivir aquí adentro”.
Criticó fervientemente que la sociedad civil no ha asumido las responsabilidades que le corresponden en este proceso del Cafta pues no se acercan a las negociaciones aduciendo “que todo ya está amarrado”.