Una mujer maya deposita su voto durante las elecciones de ayer en Guatemala. (LA PRENSA/Reuters)

Guatemala en vilo

Observadores pronostican segunda vuelta, porque anoche ningún candidato conseguía mayoría absoluta Dos mujeres murieron aplastadas por votantes, hubo un atentado y varias urnas quemadas CABLES COMBINADOS GUATEMALA.- La masiva y reñida elección presidencial de ayer domingo en Guatemala, probablemente se defina en una segunda vuelta, estimó anoche José Dávila, observador de Mirador Electoral, organismo que […]

  • Observadores pronostican segunda vuelta, porque anoche ningún candidato conseguía mayoría absoluta
  • Dos mujeres murieron aplastadas por votantes, hubo un atentado y varias urnas quemadas

CABLES COMBINADOS

GUATEMALA.- La masiva y reñida elección presidencial de ayer domingo en Guatemala, probablemente se defina en una segunda vuelta, estimó anoche José Dávila, observador de Mirador Electoral, organismo que realizó un conteo rápido y ha supervisado los comicios.

Todo indica que ningún candidato obtendría una mayoría absoluta (cincuenta por ciento más un voto), por lo que se prevé una segunda vuelta en diciembre, donde se verá si el general golpista Efraín Ríos Montt está dispuesto a una alianza.

Los guatemaltecos inundaron el domingo las urnas, retrasando el conteo de los votos en elecciones nacionales manchadas por la violencia y una tensión política derivada del intento de regresar al poder de un ex dictador acusado de ordenar matanzas de indígenas.

“El resultado final es un enigma”, explicó Dávila y aseveró que la segunda vuelta es una realidad.

Pero en términos generales los comicios se realizaron en orden. Fueron las ganas de votar las que ocasionaron largas filas, lo que volvió cansado y molesto el proceso para la mayoría de ciudadanos guatemaltecos.

El cierre de las urnas sería a las seis de la tarde, pero debido a la afluencia de votantes, el Tribunal Electoral ordenó que se atendiera hasta el último elector.

MUCHEDUMBRE ENFURECIDA

Fueron tantas las ganas de votar que en El Quetzal, San Marcos, a unos 200 kilómetros al oeste de la capital, pobladores enfurecidos quemaron las urnas de tres centros de votación, al exasperarse por lo lento del proceso electoral e irregularidades en el padrón, que excluía a muchos de ellos.

No fue el único incidente en un mar de “calma chicha” que vivió Guatemala ayer. La muerte accidental de dos votantes en un centro de votación y el atentado contra un dirigente político nacional, también mancharon ayer domingo la paz de las elecciones.

Sin embargo, algunos entusiastas indígenas tuvieron dificultades para ejercer el voto. Desde problemas para saber dónde emitir el voto, hasta desilusión tras largas colas para llegar a las mesas receptoras donde les decían que no aparecen en el padrón electoral, afrontaron el domingo los campesinos que querían participar en las elecciones.

Las misiones de observación se mantuvieron optimistas y consideraron, hasta el cierre de nuestra edición, que los incidentes de violencia registrados han sido aislados y en la mayoría del país privó la calma y la afluencia masiva de votantes.

Sin embargo, esa afluencia masiva incidió en que el proceso de votación fuera lento y provocó malestar en muchos de los puestos de votación. Colas de cientos de personas se podían observar en los centros electorales de la ciudad de Guatemala.

La Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA, destacó la participación masiva y la tranquilidad con que se realizan las votaciones generales que se celebraron ayer en Guatemala.

Al menos cinco millones de personas estaban habilitadas para ejercer el voto.

¿TINTA INDELEBLE?

Sin embargo, la tinta utilizada para manchar los índices de los electores como seña de que votaron pareció no funcionar en las elecciones del domingo, lo que provocó quejas y suspicacias entre la población.

La Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, expresó que “hemos recibido comentarios de personas que se les ha borrado la tinta”.

Los incidentes fueron menores. Por ejemplo, dos mujeres murieron de asfixia y aplastadas cuando una multitud de ciudadanos les pasó encima en un centro de votación ubicado en la jurisdicción de Chajul, en el departamento noroccidental de Quiché, informaron socorristas.

CLIMA VIOLENTO

La campaña electoral había sido violenta. Cerca de 30 personas fueron asesinadas en diversos incidentes durante la campaña de las segundas elecciones presidenciales en Guatemala, desde los acuerdos de paz de 1996.

La creciente tensión política ha sido generada por el intento de regresar al poder del ex dictador Efraín Ríos Montt.

La tensión aumentó el domingo cuando un dirigente de la campaña de un candidato opositor fue herido en la pierna con disparos de bala, horas antes de que abrieran las casillas.

En tanto, Rolando Morales, secretario político del candidato Alvaro Colom, fue atacado el sábado en horas de la noche cuando llegaba a su casa en el centro de Ciudad Guatemala.

Morales, del partido Unidad Nacional de Esperanza (UNE), resultó herido en la pierna y en la mano, dijo su esposa Lucy Lainfiesta.

Lainfiesta informó el domingo a la AP que el ataque ocurrió después de una reunión de campaña del partido, cuando Morales llegaba a su casa.

ELECCIONES REÑIDAS

El proceso electoral, para renovar además de Presidente y Vicepresidente, a 159 diputados al Congreso unicameral, 331 alcaldes y 20 diputados al Parlamento Centroamericano, ha reabierto añejas heridas de guerra y tocado temas sensibles como corrupción y clases sociales.

En Guatemala, de 11 millones de habitantes, más de la mitad de la población son indígenas mayas que viven sumidos en la pobreza.

Unos 17,000 soldados y 22,000 policías vigilaron el proceso, en especial en el departamento occidental de Huehuetenango, donde hace dos semanas ex miembros de patrullas civiles creadas por Ríos Montt secuestraron a cuatro periodistas y un activista de derechos humanos en demanda del pago por haber ayudado al ejército durante la guerra civil.

Oscar Berger, de la conservadora Gran Alianza Nacional (GANA) y Alvaro Colom de la UNE, llegaron como favoritos para los comicios presidenciales, seguidos del ex dictador Efraín Ríos Montt, del Frente Republicano Guatemalteco que gobierna el país. En las encuestas aparecieron por sobre otros ocho candidatos.

El proceso electoral, para renovar además de Presidente y Vicepresidente, a 159 diputados al Congreso unicameral, 331 alcaldes y 20 diputados al Parlamento Centroamericano, ha reabierto añejas heridas de guerra y ha tocado temas sensibles como la corrupción y las tensiones entre clases sociales.

En Guatemala, de 11 millones de habitantes, más de la mitad de la población son indígenas mayas que viven sumidos en la pobreza.

Unos 17 mil soldados y 22 mil policías vigilaron el proceso, en especial en el departamento occidental de Huehuetenango, donde hace dos semanas ex miembros de patrullas civiles creadas por el general golpista Efraín Ríos Montt secuestraron a cuatro periodistas.

(Síntesis de Eduardo Marenco, con base en informes de Reuters, AP y ACAN-EFE)

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