Soldados del Ejército de Nicaragua disparan cohetes tierra-aire SAM-7, durante una exhibición militar interna realizada el primer semestre de este año.

FARC tras los SAM-7

Fuente del gobierno revela que emisarios de la guerrilla colombiana han visitado el país con intención de comprar misiles De acuerdo a la información, habrían ofrecido hasta un millón de dólares por cada cohete tierra-aire Luis Felipe Palacios [email protected] La guerrilla colombiana habría mostrado interés en los misiles tierra-aire SAM-7 en poder del Ejército de […]

  • Fuente del gobierno revela que
    emisarios de la guerrilla colombiana han visitado el país con intención de comprar misiles
  • De acuerdo a la información,
    habrían ofrecido hasta un millón de dólares por cada cohete tierra-aire

Luis Felipe Palacios [email protected]

La guerrilla colombiana habría mostrado interés en los misiles tierra-aire SAM-7 en poder del Ejército de Nicaragua, ofreciendo hasta un millón de dólares por cada uno de ellos, reveló a LA PRENSA una fuente gubernamental, quien explicó que esa es una de las preocupaciones que tiene Estados Unidos por ese tipo de armamento.

De acuerdo al informante, Estados Unidos teme que este tipo de armamento vaya a caer a manos de terroristas, como sucedió con los más de 3,000 fusiles AK-47 y cinco millones de municiones que salieron de los inventarios del Ejército de Nicaragua, en una permuta que involucró a la Policía Nacional y a la Policía de Panamá, meses atrás, y terminó en manos de paramilitares colombianos.

Según la fuente, varios emisarios de las FARC han visitado el país en los últimos años y han ofertado pagar hasta un millón de dólares por los cohetes SAM-7, cuando éstos tienen un precio de gobierno a gobierno, no superior a los 50 mil dólares.

Añadió que los guerrilleros colombianos también han mostrado interés en el armamento bélico de Ecuador y Perú.

POWELL VENÍA POR SAM-7

La fuente aseguró, además, que Estados Unidos ha presionado a Nicaragua por la pronta destrucción de sus misiles SAM-7, razón que llevó al presidente Enrique Bolaños a impulsar una iniciativa regional de control y limitación de armamento, dentro de un balance razonable de fuerzas.

Precisamente en la Tercera Conferencia Interamericana contra el Terrorismo, efectuada a inicios de año en San Salvador, el canciller Norman Caldera propuso destruir o desmantelar gradualmente los cohetes tierra-aire SAM-7 que posee el Ejército de Nicaragua, como muestra de la voluntad política de “contribuir a la paz, el desarme y la seguridad generalizada” en la región.

No obstante, según el informante, esta voluntad respondía también a los intereses de Estados Unidos, porque en diciembre del 2002 se creó un comité interagencial norteamericano, formado por la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), representantes del Pentágono, del FBI y del Departamento de Estado, que estuvo reunido durante dos días para discutir únicamente la amenaza que suponen los misiles portátiles para aerolíneas comerciales estadounidenses en todo el mundo.

Una de las medidas recomendadas por el Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos fue enviar oficiales a persuadir a las Fuerzas Armadas extranjeras, de la necesidad de destruir algunos de sus misiles portátiles almacenados, y aumentar las medidas de seguridad para evitar el robo del resto.

REUNIÓN ABORTADA

Según una fuente gubernamental, el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, habría sugerido al secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, entrevistarse con el líder sandinista Daniel Ortega, durante su visita al país, para que éste persuadiera a los altos mandos militares de la necesidad de destruir los cohetes SAM-7, bajo el supuesto que el Ejército de Nicaragua continúa subordinado a ese partido político.

El informante aseguró que el presidente Enrique Bolaños, pidió inmediatamente a Powell suspender su encuentro con Ortega, bajo el entendido que la institución militar está subordinada al Ejecutivo, y que ahora es una institución profesional y apartidista.

EJÉRCITO CONDICIONA

Extraoficialmente se conoció que el Ejército de Nicaragua no estaría de acuerdo con la destrucción de los costosos cohetes SAM-7, a no ser que Estados Unidos ofreciera a cambio armamento de valor similar o superior, adecuado para enfrentar nuevas amenazas como el narcotráfico y el terrorismo.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí