Hay que recuperar el prestigio de nuestro deporte

William Báez Sacasa

Lo que voy a exponer se fundamenta en la experiencia que tuve por casi dos meses trabajando como presidente del Comité de Apoyo de la Selección Nacional, para los Juegos Panamericanos realizados en Santo Domingo, República Dominicana. Después de acumular una serie de observaciones, logré llegar al convencimiento de que el deporte nacional requiere entrar en un proceso de reflexión crítica, de una revisión profunda, de cambios estructurales y de una verdadera modernización. Antes de entrar en materia, quiero aclarar que no tengo ningún interés en ocupar la silla de la Federación Nicaragüense de Beisbol (Feniba), ni ningún otro cargo directivo.

Mi interés es crear un estado de opinión, entorno a la problemática del deporte nacional. La situación puede mejorar si sometemos a un examen a todo el subsistema deportivo, y por esa revisión pública tiene que pasar Feniba y el CON.

Las manifestaciones de indisciplina reiterada y la conducta indeseable de algunos peloteros en el Mundial de Cuba es una pequeña muestra de las fallas estructurales que padece la Feniba y el deporte en general. Castigar a los peloteros para mitigar las condenas y críticas de la opinión pública, resulta corto, cuando todos sabemos que en el fondo lo que se pretende es querer ocultar la realidad de un problema que no se quiere enfrentar con decisión y valentía.

Yo estoy de acuerdo con que se castigue a los peloteros que cometieron actos de indisciplina, para crear un precedente. Pero, eso no significa que con ese acto, el deporte ya está saneado, o que después de eso ya no hay nada que hacer.

Nuestro país está en un proceso de cambios, por lo tanto, el deporte no debe estar ajeno a esos procesos, sobre todo en momentos en que muchos países hacen grandes esfuerzos por sacar deportistas de alta calidad competitiva como lo hace Panamá o México. Si queremos formar deportistas integrales debemos, entonces, hacer una reingeniería en el deporte; tenemos que orientar la gestión del deporte que permita cumplir adecuadamente con las plataformas programáticas para formar el deportista que queremos, esto implica una serie de cambios de toda naturaleza; necesitamos pensar en una política del deporte, porque el deporte es un rubro importante como lo es la cultura o una carretera.

En ese momento, no sólo debemos recuperar la confianza y el prestigio perdido en el beisbol, sino que ya debemos ir trabajando con visión futurista, en una política nacional de deportes legitimada por la consulta y el consenso.

Mi propuesta es muy concreta: en primer lugar, tenemos que impulsar la ley del deporte que ya está en la Asamblea; en segundo lugar, debemos promover una reunión nacional con todos los deportistas, para discutir y evaluar los programas y proyectos deportivos, y en tercer lugar, realizar una mesa redonda, presidida por el presidente del Injude, con la participación pluralista y heterogénea de deportistas, autoridades del Ministerio de Educación, funcionarios del sistema deportivo, deportistas, cronistas deportivos y directores de medios. Esta apertura es la que debemos apoyar, para que el deporte se profesionalice y se vuelva más competitivo. Nuestro reto es la democratización, modernización y perfeccionamiento del sector deportivo. Nosotros hemos estado mal porque en el fondo no hemos formulado objetivos estratégicos con visión futurista, para sacar deportistas de calidad internacional.

El autor es gerente general de la Lotería Nacional.

Editorial
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