Un equipo huérfano

Edgard Tijerino M.Desde Panamá, para LA [email protected] Después que Ofilio Castro, bateador de tres hits en el juego, entregó el último out ayer ante Colombia, el sufrimiento continuó. ¿Cómo conseguir los casi 500 dólares necesarios para el pago de impuestos en el Aeropuerto de 22 personas? Esa interrogante provocó fuertes dolores de cabeza. ¿Y si […]

Edgard Tijerino M.Desde Panamá, para LA [email protected]

Después que Ofilio Castro, bateador de tres hits en el juego, entregó el último out ayer ante Colombia, el sufrimiento continuó.

¿Cómo conseguir los casi 500 dólares necesarios para el pago de impuestos en el Aeropuerto de 22 personas?

Esa interrogante provocó fuertes dolores de cabeza.

¿Y si no se puede?, preguntaban algunos peloteros.

Alguien dijo que Carlos García había regresado a Panamá, pero no era cierto.

Con las ilusiones rotas y las bolsas vacías, el equipo se veía “huérfano”, sicológicamente mutilado.

Por vez primera desde que Andrés Castro lanzó aquel strike sin autorización de la Feniba, un manager no tuvo banca; ningún delegado estuvo a la orilla buscando como resolver dificultades; sin Jefe Disciplinario no se registraron problemas de comportamiento; Carlos García fue a Nicaragua en busca de recursos y no volvió.

“Esto no debe repetirse”, me dijeron.

Genial, pero el problema es que el caos continúa.

Carlos García comisionó en Aguadulce a Max Kelly, un exitoso comerciante pinolero establecido aquí, para ayudar a resolver lo de los impuestos, pero ayer por la tarde, no se tenía ninguna señal.

No me digan que hay que asaltar un banco para conseguir 500 dólares.

¿Y la capacidad de gestión que se ha hecho?

De acuerdo, no deberíamos haber venido, lo apuntamos en su momento, pero aquí están los muchachos, se trata de una Selección, y no puede quedar al garete.

¿Es una manera de vengarnos del comportamiento de algunos o darle una bofetada al beisbol?

Con bates abollados, bolas prestadas, mirando pasar las tazas de café, este es el equipo más abandonado que yo recuerde.

Al salir del estadio me recomiendan: por favor avisar que regresamos el viernes, si se consigue para pagar los impuestos.

Ahora, la pregunta de los 50 centavos es: ¿Quiénes al banquillo?

Y todavía pretendíamos verlos ganar dos juegos consecutivos y otro en la muerte súbita.

¡Qué cáscara la nuestra!

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