- Aunque no puede escuchar ni hablar, un joven rivense ha demostrado que con empeño y oportunidades se pueden lograr metas. Estudia en un colegio donde abunda el bullicio; toca en una banda musical y además enseña a profesores y compañeros el lenguaje de los sordo
Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/[email protected]
Marino, a como sus amigos le llaman en su centro escolar, es un joven de 21 años que ha librado la batalla contra las limitaciones que le dio la vida. No habla, no escucha y para demostrar que sí se puede cuando se quiere algo con el alma, estudia en un colegio donde abunda el bullicio de los estudiantes, ganó una beca para estudiar en Estados Unidos y puede hacer lo que sus cuerdas vocales no le han permitido: emitir sonidos, pero con un instrumento musical.
Ése es Edgar Marino Gómez Avellán, un simpático joven que ha sabido sortear con mucho coraje su sordera y mudez. Ha aprovechado las oportunidades que se le han presentado y ha hecho cosas que parecieran imposibles, como por ejemplo tocar un instrumento musical en la banda escolar del colegio Sagrado Corazón de Jesús, de la ciudad de Rivas.
Yácer Fabián López, Luis Felipe Baldizón y Rony Prado Masís, compañeros de colegio de Marino (quienes han aprendido a comunicarse mediante el lenguaje de sordo-mudos), fueron nuestros traductores al realizar esta inusual entrevista.
BUENAS Y MALAS EXPERIENCIAS
Marino recuerda que cuando comenzó a estudiar en un colegio “distinto” al anterior (que era un centro especializado para personas con algún tipo de discapacidad), llegó a sentirse aburrido, triste y hasta mal, porque nadie podía comunicarse con él.
“Me sentía mal porque era difícil estudiar, pues soy sordo, todos podían escuchar pero yo no”, argumenta Marino.
Con el tiempo algunos de sus compañeros se convirtieron en sus amigos más cercanos, pues ellos aprendieron a comunicarse con Marino a través del lenguaje de señas, con un libro que el mismo Marino les facilitó.
Y es que a este joven siempre se le observa con una sonrisa espontánea, al preguntarle cuáles son los proyectos que pretende realizar en un futuro, asegura (siempre conservando su risa) que está considerando la idea de dejar de estudiar “porque me siento un poquito grande”, pero ésa no es una decisión definitiva, pues todavía contempla terminar su secundaria en clases sabatinas.
De lo que sí está seguro este joven es que le gustaría completar una licenciatura en computación y conseguir un trabajo en la capital, Managua.
Santis Flores, una de las profesoras de Marino, asegura que ha sido una experiencia bastante buena tener a este jovencito como alumno. “Hay un acercamiento, nos entendemos, nos comunicamos, él escribe en el cuaderno lo que quiere saber, a veces lee los labios, es un muchacho alegre que se inserta en el grupo, incluso que ha ayudado al grupo”, comenta.
La profesora Miriam Gallegos, directora del colegio Corazón de Jesús, indicó que “como alumno activo es la primera vez que tenemos la experiencia que ha resultado ser grande, incluso para aprender a apreciar a estos jóvenes y en el caso de Marino se le exige igual que los demás”.
LO MEJOR DE SU VIDA
Edgar Marino Gómez Avellán, identifica un viaje a Estados Unidos como una de sus mejores vivencias. “Es lo mejor que me ha pasado en la vida”, asegura. En ese lejano país tuvo experiencias buenas en comunicación con personas que tampoco hablaban ni escuchaban.
Marino hizo posible su viaje a través de una beca canalizada por la Asociación Nacional de Sordos de Nicaragua, por dos años en una Universidad de Estados Unidos, donde estudió inglés y computación, además de perfeccionar más su lenguaje de señas.
Al regresar de su viaje, Marino nuevamente retomó sus estudios de secundaria en el mismo colegio donde había estudiado dos años atrás y donde habían quedado sus amigos, que a su retorno avanzaron a otros grados. Pero aún así, siguen compartiendo un hermoso vínculo amistoso.
Marino tiene el compromiso de ir todos los miércoles por la tarde a compartir más acerca del lenguaje de señas con sus antiguos profesores de la escuela especial.
“Es una excelente oportunidad para demostrar que las personas con capacidades diferentes, si las acogemos dentro del sistema educativo y sociedad, tendrán mejores oportunidades”, destacó la directora del colegio Corazón de Jesús.