Leonardo Centeno [email protected]
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¿Está el Gobierno de Nicaragua preparado para el Cafta?
Leonardo Centeno Caffarena
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Muchos se preguntarán por qué el CAFTA ha generado tanto revuelo y debate a todo nivel y contexto; es posible que se esté obviando el hecho de que cuando este tratado entre en vigencia será, en los últimos 40 años, uno de los eventos más influyentes y que cambiará la forma de vida del centroamericano promedio. Para bien o para mal, cambiará nuestra forma de negociar, de viajar, de hacer política, de estudiar, de trabajar, de ver hacia el futuro, de comprar y de vender.
Analistas de la región centroamericana “dibujan” cómo será la vida del empresario promedio, bajo el esquema del Cafta, sin embargo, ellos y nosotros, nos preguntamos muy poco sobre la eficiencia que mostrarán nuestros gobiernos regionales durante este período, de manera que aseguren el “clima de negocios” más competitivo posible. No nos olvidemos que lo segundo (la competitividad del empresario), va a depender en mucho sobre lo que ofrezca el primero (la competitividad del Gobierno).
En nuestro contexto, no creo que los funcionarios que manejan el tema del comercio internacional estén pensando con seriedad que el rol principal del Gobierno Central se limita únicamente al proceso de “negociación”, y que todo lo demás vendrá por añadidura. Negociamos con una país, que cuando lo tomamos como referencia para la región, está totalmente “hecho” en cada aspecto que lo queramos comparar; no así nosotros, especialmente Nicaragua, donde tenemos prácticamente que “reinventarnos”. Aún comparándonos con cada país centroamericano pareciera ser que son pocas las ventajas que ofrecemos al nuevo mercado.
En un artículo anterior a éste, hablábamos de que al final de cuentas, lo que haría la diferencia sería la fuerza del resorte o “estructuras gubernamentales de apoyo al empresario”; todo lo demás será secundario. La pregunta está sobre la mesa y no hay duda que es una buena forma de evaluarnos como país; si el Cafta entrara en vigencia el día de hoy, ¿estaría preparado el Gobierno de Nicaragua para proveerle al empresario la plataforma competitiva que éste requerirá para competir en “igualdad de condiciones” con sus homólogos de los Estados Unidos y del resto de la región? ¿Se puede decir que la empresa nacional contará con los servicios necesarios, cualesquiera que éstos sean, que le permitirá tener presencia en los nuevos mercados adquiridos?
Pareciera que el diseño del “clima de negocios”, que permitirá que las empresas operen “bajo igualdad de condiciones” le está complicando un poco las cosas a nuestros criollos arquitectos de la economía de mercado; las razones son obvias. Veamos por separado las instituciones y la infraestructura de apoyo.
INSTITUCIONES
Preocupa mucho la lentitud a la que las instituciones se han movido en los últimos meses; pareciera más bien que operan bajo un “acuerdo implícito” de no hacer nada hasta obtener los resultados finales de las negociaciones con el Cafta. Ojalá que cuando se decidan a dar el primer paso no sea demasiado tarde.
Estas instituciones forman un sistema “artesanal” de apoyo, involucradas directa o indirectamente en el fomento e incentivo a la producción, y que podría dividirse en tres, dependiendo de su gestión.
(a) Las que operan programas puntuales, pero a muy pequeña escala cuando se consideran las necesidades del país, como el DGI, DGA, INIM, INTA, Mag-For, Mitrab, Mific, e Intur. El Mific con dos programas, (1) el Programa de Transformación Productiva (PTP) con fondos del Banco Mundial y ejecutado por el PNUD, con buenos resultados pero a muy pequeña escala, y a un precio sumamente caro para el país; y (2) el de Innovación Tecnológica, que es el mismo programa que el BID ha ejecutado en varios países de la región. Según colegas proveedores de servicios en Argentina, el equipo de diseñadores del Programa argentino, son los mismos que lo diseñaron para Nicaragua, y según nuestros colegas, el programa fue un fracaso en el país suramericano pues los recursos no fueron colocados con éxito en las empresas, a como se había planeado.
(b) Las que operan programas que no son pertinentes a la realidad para la que fueron creados, como Inatec, FNI, y Conpes. El Inatec es sumamente caro, y con un abanico de productos poco pertinentes a la realidad nacional; el FNI con mucha plata para las Pymes, pero con poca factibilidad de que ésta les llegue vía la banca privada, debido a excesiva liquidez con que opera ésta, mientras a los empresarios del Norte y del resto de Centroamérica les sobran recursos financieros frescos, variados y cada vez más baratos. El Conpes ha tomado un giro poco pragmático, en vez de trabajar en el consenso de un rumbo o visión de nación con todas las fuerzas vivas del país, se ha dedicado últimamente a dar consultoría al ejecutivo en materia de ciencias políticas.
(c) Aquéllas que “no están en nada”, tales como el Conicyt, el Programa Nacional de Competitividad (PNC), el CEI y el Inpyme. Es preocupante ver que prácticamente desde su creación, el Conicyt y el PNC no han dado resultados concretos; sólo muchos proyectos de papel. El CEI en agonía desde hace más de un año, y el Inpyme sin proyectos nuevos qué ejecutar, desde el cierre de Nica-Muebles en julio del corriente.
INFRAESTRUCTURA/SERVICIOS
En Nicaragua la infraestructura para comunicación terrestre es escasa, con un sistema vial que ha crecido muy poco en las últimas décadas, y con inadecuado mantenimiento; muy poco puede hacer por el productor. La falta de electricidad en el ámbito rural impide que se le pueda añadir valor a nuestros productos primarios directamente en el campo. Nuestros puertos no compiten favorablemente bajo los estándares mundiales, y tenemos que pedir prestados los de Costa Rica y Honduras. Tomando como referencia el mercado estadounidense, Chile está mucho más lejos que Centroamérica, y aun así envía productos a bajo costo y dentro de los tiempos establecidos. Costa Rica tiene una mano de obra cara (cargas sociales elevadas) y se atreve a poner en la mesa mundial (mercado) productos de calidad, de bajo precio y en tiempo y forma.
Considerando lo anterior, me pregunto nuevamente si hoy fuera el día en que inauguramos el Cafta, ¿está el Gobierno preparado para hacer su trabajo, y hacerlo bien, una vez que termine la ceremonia de gala de dicho evento?
El señor Presidente tiene razón cuando dice que el Cafta cambiará nuestro estilo de vida en todo sentido. Si el Gobierno va a introducir a los cinco millones de nicaragüenses en ese nuevo estilo de vida, es hora señor Presidente de definir el rumbo post-Cafta, y con éste el rol de cada institución involucrada.
El autor es ex Director Ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme).