Rosendo Díaz Bendaña
Es absurda la idea de repatriar a los niños que fueron sacados ilegalmente de Nicaragua y enviados a España. Se pretende regresar a niños que quizás vivan en condiciones más humanas que el ambiente miserable de donde fueron extraídos. Lo aconsejable sería que las autoridades españolas supervisaran y protegieran a los niños en sus hogares españoles, garantizándoles el buen trato y acomodamiento en su nuevo ambiente.
Las personas que inflingieron nuestras leyes y fuesen responsables por la exportación ilegal de los niños, deben ser severamente penadas de acuerdo a la ley; para establecer un precedente de respeto a la misma y evitar el abuso y la anarquía en este sentido. Y se debe establecer las medidas apropiadas para evitar la proliferación e impunidad de estos casos.
Repatriar a esos niños sería como pretender repatriar a los miles de nicaragüenses que se encuentran viviendo ilegalmente en Costa Rica, EE.UU., etc., pero en mejores condiciones que las que los obligaron a emigrar de nuestro país.
Las condiciones son similares porque salieron ilegalmente del país, entraron ilegalmente a su nuevo país de residencia, encontraron y se adaptaron a una nueva vida, que rehúsan abandonar, su masivo regreso causaría un caos social y económico en Nicaragua.
Si la intención es publicitaria, figurismo y viajar gratis a España, se debe evitar y concentrarse en algo útil hacia la niñez.
En este país cualquiera sale con una “ideota” para su beneficio y nos la tragamos y caemos de inmediato en la trampa, habiendo tantas cosas útiles y necesarias que resolver. Seamos racionales y meditemos, antes de pronunciarnos y actuar instintivamente, como el toro, que embiste al movimiento de un trapo.