Mauricio Mendieta [email protected]
Las concesiones mutuas y odiosos pactos entre los dos partidos hasta hoy mayoritarios, FSLN y PLC, han traído como resultado un real y efectivo secuestro de la incipiente y frágil democracia que tanto esfuerzo y sangre ha costado al pueblo que luchó por tantos años y bajo diferentes formas, con la esperanza de ver algún día un sistema democrático que fuera garante de los derechos y libertades de todos los nicaragüenses, sin excepción.
Esos dos partidos, que tienen dueño, al tener politizadas y partidarizadas importantes instituciones y vitales poderes del Estado que deberían ser garantes del funcionamiento de un sistema democrático, están decomisando sin ningún derecho a los ciudadanos de este país, la democracia. A las instituciones las han degenerando al extremo que funcionan de acuerdo a los intereses políticos de ambos dueños de los dos partidos mencionados, que obviamente no representan los mejores intereses de la nación.
Todos los poderes del Estado son importantes, pero en especial el Judicial es motivo de especial preocupación. La justicia en Nicaragua tiene precio y es vox populi que así como se compran así también se venden sentencias, de tal manera que a quien no tiene recursos económicos se le hace difícil obtener “justicia”.
Resulta irrisorio y hasta indignante ver a algunos magistrados y jueces que se molestan cuando alguien les hace señalamientos y reclamos sobre sentencias descabelladas, absurdas y ridículas emitidas por el sistema. El Poder Judicial, por gran parte de sus actuaciones puede ser perfectamente catalogado de primitivo y del “mejor” estilo medieval. “Donde no hay justicia no puede haber derecho”, dice la base de la jurisprudencia romana.
Los dirigentes de ambos partidos actúan más por sus propias conveniencias políticas y económicas, que por los verdaderos intereses patrios y populares, y son factores negativos para impulsar y realizar las reformas que es necesario establecer en provecho y beneficio del país, y así lograr avanzar en el desarrollo y consolidación del sistema democrático.
Para liberar la democracia del secuestro político en que la mantienen esos dos partidos, es absolutamente necesario realizar las reformas constitucionales que diferentes personalidades, incluyendo al señor Presidente de la República y diferentes organizaciones de la sociedad nicaragüense, han demandado. Es posible lograrlo únicamente con una participación popular masiva, para exigirles a los señores diputados realizar las reformas planteadas y así liberar de su secuestro a nuestra democracia y a la nación.
El autor es médico.