Roberto Sánchez RamírezEspecial para LA [email protected]
“El pueblo de Nicaragua es de naturaleza multiétnica”, parte del artículo ocho de la Constitución Política, aprobada en 1985, marca el inicio del proceso de Autonomía de las Regiones de la Costa Atlántica (Caribe) de Nicaragua.
El 30 de octubre de 1987, se publicó en La Gaceta No. 238, la Ley No. 28 que contiene el Estatuto de Autonomía, se reconoce por primera vez en un documento oficial del Estado que las poblaciones indígenas han estado sometidas a procesos de empobrecimiento, segregación, marginalidad, asimilación, opresión, explotación y exterminio.
Se decreta que las lenguas de las comunidades de la Costa Atlántica serán de uso oficial en las Regiones Autónomas. Quedó plasmado en la ley el respeto al patrimonio histórico, artístico, lingüístico, cultural, étnico, religioso, etc. Firmaron la Ley No. 28, Carlos Núñez Téllez en su calidad de Presidente de la Asamblea Nacional y Daniel Ortega Saavedra, Presidente de la República.
La Ley No. 28, estableció en su arto. No. 44 que el Estatuto de Autonomía sería reglamentado. Tuvieron que pasar 16 años para que la Asamblea Nacional decretara el Reglamento. Entre la Ley de Autonomía y su Reglamentación se dictaron otras leyes, entre ellas la Ley 162 sobre el uso oficial de las lenguas de las comunidades de la Costa Atlántica de Nicaragua.
Ley No. 445, referente al régimen de propiedad comunal de los pueblos indígenas y comunidades étnicas de las Regiones Autónomas y de los ríos Bocay, Coco, Indio y Maíz. Fue aprobada en la Asamblea Nacional el 13 de diciembre del 2002. Se creó la Comisión Nacional de Demarcación y Titulación (Conadeti) y las Comisiones Intersectoriales de Demarcación y Titulación (CIDT).
FALTAN LEYES
Ha sido grande el avance, principalmente en la toma de conciencia de los propios pobladores de las Regiones Autónomas. Es extraordinaria la cantidad de organismos no gubernamentales que laboran sobre diferentes aspectos, en busca de consolidar una identidad común centrada en la “costeñicidad”, en una suma de etnias, lenguas, culturas, religiones etc.
Existe ya un alto grado de confianza, credibilidad y auto- estima. Quedan huellas después de tantos años de irrespeto y explotación de los recursos locales. Todavía la ignorancia de la gente del interior se exhibe como ocurrió el pasado 11 de octubre, en un público atropello a los valores de la Costa Caribe. Poco faltó para que se imitara la Convención Mosquita de 1894. Se dio un retroceso de más de cien años, cuando se pretendía celebrar el Centenario de haberse dado el Decreto declarando ciudad a una ciudad que lo era desde hacía mucho tiempo.
Faltan todavía muchas leyes. La de pesca, es necesario incorporar a la nueva Ley General de Educación el sistema educativo autonómico regional con verdaderos educadores representativos de una región donde ya habían centros de enseñanza desde mediados del siglo XIX, donde hubo indígenas ramas y criollos educados en Inglaterra. No se ha elaborado el modelo de administración de justicia que reconoce el derecho consuetudinario conforme la nueva ley del sistema judicial en sus artículos 60 al 62. Es necesaria la reforma a la Ley Electoral en lo referente a la Costa Atlántica.
Pero sobre todo hace falta preocuparse más por conocer la historia, las expresiones que permitan romper la ignorancia que aún existe en el Pacífico, incluso a nivel de gobierno, y no seguir creyendo que todo se limita a un grupo de negros y negras bailando palo de mayo. El progreso debe cimentarse en el conocimiento y comprensión, el respeto y tolerancia. Sólo así habrá una verdadera integración y el ejercicio de la Autonomía.