Rosario Hernández*[email protected]
II PARTE
Continuando con este tema, a los empleados que están trabajando mal dentro de una empresa, se les corrige, se les llama la atención o en casos extremos se les corre de la empresa, porque no producen y además sirven de precedente para los demás miembros de la organización que deben alinearse.
Con los tratados de libre comercio, que requiere toma de decisiones rápidas y audaces, a los dueños de la empresa, quién los corrige, quién les llama la atención, y quién los corre si no toman decisiones adecuadas que generen mayores ingresos a la empresa. Este empresario tiene a simple vista, tres alternativas: la primera es buscar alianzas con sus mismos trabajadores en involucrarlos en la toma de decisiones, la segunda hacer alianzas estratégicas con negocios iguales ampliando el capital y compartiendo el negocio con un nuevo socio y en tercer lugar que lo corran de su propia empresa.
Ya no es que el pez más gordo se come al más chico, sino que el pez más veloz se come al más lento. Todo es un cambio permanente y búsqueda incesable de información actualizada.
¿Quién corre a un gerente/propietario de su propia empresa, cuando toma decisiones que no producen o que conducen a pérdidas? Pues bien, es el cliente, el mercado, simplemente no lo busca y no le genera ingresos y como dicen los economistas “ceteris paribus”.
Esa última frase, es que no hayan variables fuera del control del gerente/propietario, ejemplo que otro gerente/pripietario del mismo giro del negocio no esté confabulado con alguien del gobierno que pueda otorgar concesiones especiales que lo saquen del mercado, convirtiéndose esto en algo desleal y premeditado.
El gerente, ante economías recesivas se convierte en un líder en acción, se replantea la nueva forma de hacer gerencia, se documenta, analiza con pensamientos positivos que lo conduce a acciones predeciblemente prósperas.
El líder hace mercadeo creativo, vende de forma diferente y presenta a sus clientes logros diferentes con los mismos productos. Revisa la atención al cliente interno, porque sabe que ahí tiene la base de su éxito.
Como dice Buckighan en su libro: “Descubra sus fortalezas”, que la mayoría de las organizaciones siguen siendo asombrosamente incapaces de aprovechar las fortalezas de su gente. Y describe dos premisas sobre las cuales se basan los mejores gerentes del mundo:
1. Los talentos de cada persona son permanentes y únicos.
2. El mayor potencial que tiene una persona para crecer está en aquellos campos donde sus fortalezas son mayores.
Por lo tanto, un gerente moderno tiene que ser un líder que conduzca a su gente y a su empresa a nuevos retos, con audacia y perseverancia.
* Directora del Instituto de Gerencia y Liderazgo.