Manuel Bethencourt
Las raíces no se cambian, aunque cambien de suelo. El señor Bolaños es de todos conocido que sus raíces son conservadoras. Por esa razón los conservadores del mundo apoyamos económica y moralmente su candidatura, para que hoy goce del cargo que tanto ambicionó y que por su propia figura no lo hubiera obtenido.
Siento que es una lucha abierta entre liberales y conservadores la que él tiene contra el doctor Alemán, hoy su mayor enemigo. Considero que es traición al pueblo de Nicaragua. Bolaños ofreció que sería un Presidente para todos los nicaragüenses, y combatiría la corrupción. Pero Daniel y los sandinistas, que debieron ser juzgados por ser culpables de la destrucción de la economía ahora están manejando la justicia, y Bolaños se deja manosear y manejar.
No puedo creer que tenga confianza en una persona que no tiene escrúpulos, ni principios morales, como lo demostró cuando (Ortega) hizo arreglos con el señor Alemán para no ser desaforado por los delitos contra su hijastra Zoilamérica.
Es lamentable ver cómo el Presidente se ofusca ante la opinión desfavorable por su mal gobierno, pues en su campaña anunció la creación de miles de puestos de trabajo, que brillan por su ausencia. Su única labor es perseguir al doctor Alemán, y para hacerlo se ha gastado no se sabe cuánto dinero que podría ser usado en obras sociales (como medicinas para los hospitales) y que hasta hoy el erario no ha podido recuperar un solo dólar de la malversación que se le atribuye al señor Alemán.
El cargo de Presidente que hoy ostenta es pasajero. Pero la historia lo recordará y juzgará como un traidor a la democracia ya que está mal aconsejado y jugando para perder. Deseo que esta carta sirva para que reflexione y dé un golpe de timón a la nave que le confiaron y la lleve a puerto seguro.
California.