Reportaje

Reportaje ¡Adiós al cole!   El último día de clases de quinto año es sin duda el momento más alegre de toda la secundaria y el más triste a la vez. Te relatamos cómo piensan celebrarlo algunos colegios para que sea realmente inolvidable   No volverás a compartir momentos de angustia por los exámenes con […]

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¡Adiós al cole!


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El último día de clases de quinto año es sin duda el momento más alegre de toda la secundaria y el más triste a la vez. Te relatamos cómo piensan celebrarlo algunos colegios para que sea realmente inolvidable



 



No volverás a compartir momentos de angustia por los exámenes con tus compañeros de clase (algunos de los cuales te han acompañado desde la primaria); no volverás a darte esas escapadas universales con tu grupo para irte al Malecón o a la Plaza Inter y tampoco te volverán a reprender por tus bajas calificaciones o conducta.

Ha llegado el momento de madurar. Pero antes del gran salto tenés que despedirte como Dios manda. Sos responsable de que ese día sea recordado por todos como el más alegre y especial de todo el año.

EL RECUERDO ESCOLAR

Una forma de hacer que varias generaciones te recuerden es dejar algo tangible en tu colegio como la nueva pintura de las bancas en la cancha de básquet o la nueva enciclopedia británica para la biblioteca. Algo así pensaron los estudiantes del Liceo Franciscano quienes todavía están decidiéndose entre dejar pintadas las aulas, reparar los servicios higiénicos o construir un muro de contención que desviaría las corrientes de agua en invierno.

En cambio los estudiantes del Instituto Ramírez Goyena quisieron dejar reactivado el auditorio para que las futuras generaciones lo utilicen y ya no tengan que incurrir en gastos exagerados por alquiler de salones. Una sabia y económica solución.

Para realizar estas obras los alumnos pasan ahorrando todo el año y al final les queda la satisfacción de que otras generaciones van a disfrutar de los recuerdos que ellos dejaron.

RAYAR LAS CAMISAS

Como la mayoría de tradiciones, ésta no se sabe cómo comenzó. Lo cierto es que nadie puede irse para su casa, con la camisa limpia, el último día. Lo importante es que en ella se deje plasmada una frase, un dibujo o tu firma con la que serás recordado por siempre.

La originalidad se impone en esto como en todo y pueden planear con antelación cómo van a firmar las camisas de sus amigos. Ana Rugama, estudiante del Instituto Maestro Gabriel, dice que ella va a decorar las camisas de sus compañeros con el dibujo de dos manos estrechándose como símbolo de amistad. “Yo sé que el estilo que le voy a dar a mi firma va a hacer que me recuerden mejor”, dijo.

ÁLBUM DE COLECCIÓN

Otra forma de que vos y tus amigos se recuerden de una manera especial es hacer una especie de álbum. No se los voy a describir, porque de sobra deben saber qué preguntas contienen, pero sí les podemos sugerir algunas cosas para hacerlo único:

Pedile a cada uno de tus compañeros de clase que te regale una foto de cualquier tamaño y pegala al inicio, en el espacio que le corresponda.

Comprá calcomanías de todas las clases y buscá la que más se parezca a la personalidad de tu amigo. Por ejemplo, Garfield, Bugs Bony o las chicas superpoderosas.

Hace preguntas que se salgan de lo rutinario como: ¿si pudieras pedir un deseo cuál sería? o ¿si fueras un plato de comida qué serías y por qué?

CARAVANAS

El origen de esta aventura que se ha convertido en tradición no se conoce con exactitud. Son ilegales, es decir, que los alumnos participan en ellas sin autorización de los directores. Esto no siempre fue así. Se convirtió en una infracción debido a que en años anteriores se ha visto que algunos de los participantes consumen licor durante el desfile y algunas veces la caravana ha terminado en pleitos entre los colegios.

Sin embargo, cuando algo está prohibido más se quiere hacer. Este año la caravana escolar es todo un misterio. No se sabe de dónde va a salir ni cuántos o cuáles colegios van a participar, pero se adelanta que va a ser alegrísima.

Tradicionalmente, las caravanas escolares recorren la carretera Masaya y ciertos años han culminado en el Malecón. Se trata de que varios vehículos marchen en fila detrás de las carrozas que pueden llevar representada una escena o tener un tema específico.

Por ejemplo, unos alumnos recibiendo clases (claro que los alumnos y la profesora están exagerados en sus personajes). El resto de la caravana conduce tras las carrozas pitando y haciendo bailar a los presentes. Esperamos que este año sepan disfrutar sin excederse.

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