Papa

Marlon José Navarrete Espinoza El 22 de octubre de 1978 tomó posesión como Pontífice de la Iglesia Católica, Juan Pablo II. Tenía yo 6 años y no podía visualizar la importancia y grandeza del nuevo Papa. Hoy soy un adulto, 25 años después, y Juan Pablo II ha sido el Papa de mi niñez, mi […]

Marlon José Navarrete Espinoza

El 22 de octubre de 1978 tomó posesión como Pontífice de la Iglesia Católica, Juan Pablo II. Tenía yo 6 años y no podía visualizar la importancia y grandeza del nuevo Papa. Hoy soy un adulto, 25 años después, y Juan Pablo II ha sido el Papa de mi niñez, mi adolescencia, mi juventud y edad adulta. Él ya es un anciano muy enfermo, pero con la salud de un espíritu joven, distintivo de los misioneros que entregan su vida por Cristo, sobre todo él como Vicario de Jesucristo.

Ha sido una peregrinación de grandes desafíos, pruebas y sufrimientos, pero así de grande es el Papa que Dios eligió para enfrentarlos y navegar la barca de la Iglesia en aguas, tanto violentas como impredeciblemente agitadas y cambiantes. Su esfuerzo por consolidar la fe de los creyentes ha sido impresionante. Antes muchas generaciones de fieles, hasta sacerdotes, morían sin conocer al Papa, pero Juan Pablo II llegó hasta la gente en cada rincón de la Tierra y eso dio gran alegría y satisfacción, así como un sentimiento de mayor cercanía.

Debemos dar gracias a Dios por darnos a Juan Pablo II.

No puedo dejar de mencionar a una gran mujer religiosa, la ahora beata Madre Teresa de Calcuta, ejemplo de amor y compasión hacia los más pobres, desprotegidos, abandonados, rechazados y moribundos. Feliz ella que ya goza del cielo.

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