Carretas

José F. García D. Según lo relata en su libro de Historia de Chinandega el prominente doctor en Derecho Ramón Romero, en 1850 era muy difícil la comunicación entre los pueblos del Pacífico, y para ilustración transcribe un aviso publicado en el Correo del Istmo, de Nicaragua, en la ciudad de León, el 14 de […]

José F. García D.

Según lo relata en su libro de Historia de Chinandega el prominente doctor en Derecho Ramón Romero, en 1850 era muy difícil la comunicación entre los pueblos del Pacífico, y para ilustración transcribe un aviso publicado en el Correo del Istmo, de Nicaragua, en la ciudad de León, el 14 de noviembre de 1850, que a la letra dice:

“El que escribe pone en conocimiento del público que ha establecido un tren de carretas con la comodidad que el país proporciona, y ofrece conducir pasajeros de Chinandega a Granada, por el módico precio de siete pesos cada uno, inclusive su equipaje, no excediendo de cien libras de peso; pero si hubiere exceso, el pago de éste será arreglado convencionalmente. Se ofrece no emplear en la marcha sino el número de días muy precisos, pues aún en los pueblos del tránsito las carretas no estacionarán más tiempo que el indispensable para el descanso de los bueyes; advirtiendo que si alguno de los pasajeros pretendiese demorarse por cualquier causa, la carreta no será obligada a esperarlo, y perderá en caso de quedarse, todo derecho de reclamo alguno sobre el flete que tenga pagado. Chinandega, octubre 24 de 1850. (f) Juan Callejas”.

Lo que no sé es si ese medio de transporte tan original funcionó alguna vez o sólo fue un intento de don Juan Callejas.

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