- La mujer sufre el triple de dolores de cabeza que el hombre, pero puede prevenirlos mejor porque sus molestias resultan más previsibles. Las jaquecas tienen muchas causas, pero también tienen numerosos
remedios eficaces
Ricardo GoncebatEFE REPORTAJES
Se han clasificado más de 150 tipos de dolores de cabeza: todos son diferentes y obedecen a distintas causas. Los dolores de cabeza o cefaleas más habituales son las primarias, las que no se relacionan con lesiones y son el problema único o principal.
El dolor de cabeza primario más frecuente es la cefalea de tensión, la cual produce dolor de tipo opresivo, moderado, afecta toda la cabeza, es de origen muscular, y se debe al estrés, el cansancio, el exceso de trabajo, la preocupación. El más intenso es la cefalea en racimos: un dolor desesperante e intenso que afecta la región de la frente y la órbita del ojo.
La segunda cefalea primaria más habitual es la migraña: un dolor palpitante, que suele afectar a una sola parte de la cabeza, se repite a intervalos y deteriora seriamente la calidad de vida.
Si la cefalea es el más común de todos los dolores humanos, ya que 90 de cada cien habitantes del planeta han sufrido este trastorno de forma severa alguna vez en su vida, la migraña es una de las cefaleas que más afecta a las mujeres: la padecen entre el 12 y el 15 por ciento de la población, en su mayoría, mujeres.
La migraña es sobre todo un problema femenino: afecta al 25 por ciento de las mujeres en algún momento de su vida y es de dos a tres veces más frecuente entre la población femenina que en la masculina, debido a los cambios y alteraciones hormonales, tanto naturales como por el empleo de fármacos hormonales.
La también llamada jaqueca es un tipo de cefalea que se caracteriza por un dolor de cabeza pulsátil, que aparece en forma de ataques recurrentes, suele ir acompañado de náuseas, vómitos y sensibilidad al sonido y la luz, y precedido de síntomas visuales, sensitivos y motores, que duran de 20 a 30 minutos.
El dolor se produce por un complejo proceso, debido al cual se dilatan las arterias extracraneales y se produce una inflamación alrededor de los vasos sanguíneos, lo cual libera sustancias relacionadas con el dolor, como la serotonina. Otros creen que su origen está en el propio cerebro. Más del 70 por ciento de los migrañosos tiene antecedentes familiares.
Durante las crisis el malestar es tan intenso que anula al afectado. Además de impedir una existencia normal, perjudicar la calidad de vida y causar un desgaste físico y emocional, presenta pocas complicaciones, si bien en algunos casos, con una aura prolongada, puede producir infarto cerebral.
Si bien no tiene cura, existen tratamientos eficaces tanto para controlar el dolor y sus síntomas asociados, como para disminuir la intensidad, frecuencia y duración de las crisis, los cuales pueden combinarse entre sí y con cambios en el estilo de vida.
EL ARSENAL TERAPÉUTICO
La persona con migraña dispone de infinidad de recursos para prevenir, combatir y paliar sus crisis dolorosas: desde información para evitar los factores desencadenantes de las crisis, y un amplio arsenal farmacológico, hasta distintas técnicas y medicinas alternativas y sencillos cambios del estilo de vida.
Todas estas armas antimigraña se detallan a continuación:
Mantenga el estrés bajo control. La tensión nerviosa y la ansiedad, desencadenan la migraña, y las personalidades nerviosas, ansiosas, obsesivas y perfeccionistas son más vulnerables a las cefaleas. El estrés y la fatiga prolongada, se combinan para disparar la migraña, y por tanto hay que evitarlas.
Vigile los trabajos de riesgo. Las profesiones con cambios de turnos horarios, como enfermería o guardias de seguridad, y las que alteran el sueño, como médicos, cuidadores de enfermos o ancianos, favorecen las cefaleas. Hay que intentar que la actividad laboral no desordene la dieta, el descanso y las relaciones, y tomar medidas especiales, como la relajación.
Evite los fármacos peligrosos. Ciertos fármacos para dolencias como la hipertensión arterial o las cardiopatías, pueden precipitar una crisis migrañosa. Los anticonceptivos orales con estrógenos también las favorecen.
Modere el alcohol. Cualquier bebida alcohólica puede causar una crisis, aunque más a menudo las provoca el vino tinto.
Seleccione los alimentos. Ciertas comidas y bebidas provocan dolor de cabeza: chocolate, cacao, vainilla, plátano, frutos secos, cítricos, quesos fermentados, nata, embutidos, pescados ahumados, cerveza, café, té y refrescos. Al igual que el queso, el vino tinto es rico en tiramina, una sustancia vasodilatadora que puede precipitar un ataque. También los favorecen algunas sustancias alimenticias como el glutamato (saborizante de la salsa de soja de la comida china), edulcorantes artificiales (por ejemplo, el aspartamo) y aditivos, como los nitritos, componentes de las salchichas, o los potenciadores de sabor de los alimentos enlatados, encurtidos y precocinados.
Pruebe los analgésicos. Los antidolorosos corrientes, con paracetamol o aspirina, bastan para controlar un dolor de cabeza suave o moderado, de origen muscular y motivado sobre todo por el estrés (cefalea tensional). Pero no debe abusarse de estos medicamentos porque en dosis altas ocasionan problemas gástricos o hepáticos, pueden causar “cefaleas de rebote” y no son eficaces para la migraña, que requiere fármacos específicos.
Tome AINE para un alivio rápido. Los antiinflamatorios no esteroideos, como el Ibuprofeno y el Naproxeno, son útiles para tratar los dolores leves a moderados. En general son bien tolerados, pero debe evitarse su uso prolongado o si se sufren problemas gástricos, ya que pueden dañar la mucosa estomacal.
Tenga un antiemético siempre a mano. Las crisis de migraña severa suelen acompañarse de náuseas, vómitos o diarreas, los cuales dificultan la absorción de los medicamentos para el dolor de cabeza, restándoles eficacia. Para evitar estos desagradables y contraproducentes trastornos gastrointestinales, se emplean antieméticos: unos medicamentos que combaten esos problemas y deben tomarse apenas aparezca la migraña. Los más utilizados son la domperidona y la metoclopramida.
En casos puntuales recurra a los ergotamínicos. Si otros medicamentos no pueden mitigar la migraña, pueden probarse los fármacos basados en la ergotamina, sustancia que evita que los vasos sanguíneos se dilaten y causen dolor. Su principal indicación son las crisis de intensidad moderada o severa, que ocurren una vez a la semana, pero se emplean en casos concretos, porque su abuso o uso continuo hace que la cefalea se vuelva crónica y se repita. Y con frecuencia, tienen efectos no deseados.
Adopte los triptanes. La última novedad en el tratamiento de la jaqueca es esta familia de medicamentos que actúan sobre una sustancia cerebral, denominada serotonina, implicada en los mecanismos del dolor y que alivian las molestias en minutos. Estos medicamentos destinados a las crisis de migraña, no están indicados para personas con problemas cardiovasculares y pueden causar acostumbramiento y reacciones secundarias.
Alíviese con la digitopuntura. Esta técnica, adaptada de la acupuntura, ayuda a aliviar la jaqueca. Consiste en presionar, ante los primeros síntomas, durante dos y diez minutos, con la yema del dedo pulgar o el extremo romo de un lápiz, en el punto IG-4: en la palma de la mano, en el hueco que se forma entre la unión de los metacarpianos del índice y el pulgar.
Apúntese a la aromaterapia. Las esencias indicadas para el dolor de cabeza son las de romero, manzanilla, mejorana, menta y rosa, que pueden aplicarse sobre la zona afectada, respirar su vapor o tomarse en baños. Par ello hay que mezclar una gota de aceite esencial con una cucharada de aceite vegetal y verter diez gotas del producto en agua templada.
Emplee la música como terapia. Para aliviar el dolor, los expertos recomiendan escuchar música como la “Serenata” de Schubert, o el “Sueño de amor” de Liszt, o discos relajantes, que reproducen los sonidos de la naturaleza: agua de una fuente o un río, oleaje marino, pájaros, viento suave. Lo mejor es elaborar una selección musical personalizada, con un musicoterapeuta.
Recuerde la homeopatía. Hay remedios homeopáticos para cada cefalea. En el caso de la migraña, la combinación de los preparados Gelsemiun-Homaccord y Spigelon, puede frenar los accesos de dolor o reducir su intensidad, si se toman cuando aparecen los primeros síntomas de una crisis.
Ante todo, relájese. Hay distintas técnicas para relajarse, que ayudan a mantener a raya los ataques, a aliviar el estrés, y a mejorar los efectos de los tratamientos. Dos de las más eficaces es el enfoque progresivo, mediante la cual se van relajando todas las partes del cuerpo concentrándose en una después de la otra, y el aflojamiento integral, que consiste en abandonarse física y mentalmente, poco a poco, en una posición cómoda.
Tome unas clases de yoga. Los ejercicios yóguicos son útiles para relajarse. Una de las posturas o asanas más eficaces para la migraña es la “sarvangasana” (la vela). Consiste en mantener el cuerpo apoyado en los antebrazos y la nuca, con las piernas y el tronco estirados hacia arriba, en posición vertical, mientras la manos sujetan la pelvis. Esta postura, que debe practicarse a diario unos quince minutos, irriga los vasos cerebrales.
Sumérjase en la calma. El baño alterno de pies es una solución sencilla para cortar un dolor de cabeza incipiente, al ayudar a derivar la sangre que congestiona la cabeza, hacia las extremidades. Consiste en introducir alternativamente los pies en un balde con agua caliente a unos 40 grados, al menos durante un minuto, y otro con agua ligeramente templada, hasta diez segundos, durante diez a veinte minutos.
Explore la fitoterapia. Algunas plantas medicinales tienen una considerable capacidad anti-migrañosa. La matricaria ayuda a prevenir la jaqueca premenstrual. Otra planta muy útil para evitar las cefaleas, es el romero, que tiene una importante acción tonificadora de los vasos y la circulación.
EJERCICIO, REPOSO Y SUEÑO
Otras recomendaciones para combatir la migraña son sencillas y conciernen el estilo de vida.
Haga ejercicio con regularidad. La actividad física intensa puede favorece la aparición de las migrañas, pero practicar un ejercicio físico moderado, de forma regular, ayuda a prevenirlas y a reducir su frecuencia, debido a que la gimnasia libera una sustancias llamadas endorfinas, que tienen poder analgésico, y también ayudan a regular el sueño.
Repose cuando llegue el dolor. Tanto si se toman o no medicamentos, las crisis son más fáciles de sobrellevar si se permanece acostada, en un cuarto silencioso y a oscuras. El dolor se agudiza con el movimiento, la luz y el ruido.
Duerma bien. No conviene dormir poco ni demasiado ni trasnochar en exceso. Lo ideal es un horario regular. Acostarse unas horas en una habitación tranquila y oscura, alivia el dolor.
UN PROBLEMA FEMENINO
La migraña es sobre todo un problema femenino: afecta al 25 por ciento de las mujeres en algún momento de su vida y es de dos a tres veces más frecuente entre la población femenina que en la masculina, debido a los cambios y alteraciones hormonales, tanto naturales como por el empleo de fármacos hormonales.