Marlon José Navarrete Espinoza
Me dirijo con todo respeto al doctor Eduardo Montealegre, Ministro de Hacienda, y el funcionario más influyente del actual Gobierno y que además dirige la política económica del país.
Es tan doloroso ver la profunda recesión que vive el país y lo puede comprobar visitando los diferentes centros comerciales y negocios. No hay trabajo, no hay dinero, pues las familias no tienen poder adquisitivo. El dinero rinde menos para cubrir las necesidades por el deslizamiento acelerado y el enorme aumento en todos los impuestos y en la canasta básica. Los alimentos son cada vez más caros y la gente come mal y por ende aumentan los problemas de salud. Aumentan los resentimientos sociales.
No puede haber un divorcio entre la política macroeconómica y la economía de los hogares. Cuando presentaron el Plan Nacional de Desarrollo el 12 de septiembre, hablaron de un país que marcha de maravilla y el pueblo no comparte el triunfalismo sobredimensionado con logros que no se perciben, mientras el FSLN boicotea toda iniciativa de prosperidad para hacer aparecer al Gobierno de turno como un fracasado y presentarse ellos como los salvadores de la felicidad y el bienestar de los nicaragüenses.
Doctor Montealegre, esperamos que no represente los intereses sólo de los poderosos económicamente, sino de las mayorías en apuros a quienes usted les pedirá el voto en el futuro.