Un llamado a la conciencia

Isidro Urtecho

El tema de la corrupción es una tarea muy difícil de superar. La corrupción es un mal crónico especialmente en los países subdesarrollados. Creo que en Nicaragua hemos mejorado pero nos hace falta más conciencia, más responsabilidad en los gastos administrativos. Debemos de continuar esforzándonos en superar las debilidades existentes, especialmente en los salarios excesivos e irónicos. No es posible que en nuestro país, considerado el segundo más pobre de América Latina, se permita el abuso de pagar los salarios más altos de Centroamérica y algo más vergonzoso, más altos que los salarios de algunos de los países donantes.

Quiero hacer un llamado a la conciencia de nuestros gobernantes, reducir los salarios porque están desangrando al pueblo nicaragüense, lo lógico sería que nuestros pocos recursos se utilicen en forma adecuada a las necesidades básicas, humanas y morales dentro del marco de austeridad que exige nuestra deteriorada economía.

¿Acaso pueden justificarse tales megasalarios, megapensiones, sueldos dolarizados. Con estas actitudes el Gobierno demuestra su olvido total por el pueblo empobrecido, quien no garantiza la vida de este pueblo que desfallece día a día por falta de medicamentos en los centros asistenciales.

En el caso de la megapensión que recibe don Enrique, le invito a hacerse una seria reflexión, si bien es cierto que la pensión es legal desde cierto punto de vista, también no es moral puesto que él continúa trabajándole al mismo Estado y el Seguro Social cancela una pensión cuando un trabajador desea continuar trabajando, pero olvidémonos de los aspectos legales y vayamos al fondo moral, éste es un asunto de conciencia, está el Estado de Nicaragua en una situación de tanta bonanza que le permite mantener una pensión arriba de cinco mil dólares y un salario presidencial arriba de los diez mil dólares. No será acaso necesario crear leyes que protejan al Estado ante este tipo de aberraciones. Yo creo que don Enrique debe pensar seriamente en suspender la pensión, yo confío en mi presidente y creo don Enrique que sí puede arremangándose la camisa.

Señor Presidente es necesario que tenga una seria reflexión sobre los salarios miserables de los maestros, no cree que debe de estimular con hechos el valor de enaltecer la carrera del saber, esos verdaderos personajes que han conducido a nuestros hijos por el camino de la sabiduría, estos apóstoles que han influido en el rumbo y el destino de nuestros hijos, valdría la pena dignificar estos salarios sacrificando un granito de arena de lo que reciben los altos funcionarios del Estado.

No quiero concluir sin antes comentar que un alto funcionario justifica que la megapensión de don Enrique debe ser aceptada porque él fue confiscado, siempre existen estos aduladores pero los nicaragüenses sabemos que esa confiscación fue un acto en contra del empresario y del presidente del Cosep, que se enfrentó con mucha entereza contra los intocables de la “dirección nacional ordene”, qué culpa tienen los nicaragüenses de las injusticias de los años ochenta. Este funcionario parece que ignoró el masivo voto que resultó ser apabullante en el triunfo electoral de don Enrique y de Nicaragua, que confió su programa de gobierno.

El autor es escritor.

Editorial
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