Cómo nos ven en Europa

Freddy Potoy [email protected]

MADRID, ESPAÑA. Mientras en Europa hay un fuerte debate alrededor de la Constitución europea para fortalecerse como continente frente a las demás potencias económicas de la tierra, América Latina es un punto de referencia pero con mucho cuidado.

Por ejemplo, el secretario general de la Conferencia de la ONU para el Comercio y Desarrollo (Unctad), Rubens Ricupero, alertó la semana pasada en Ginebra, Suiza, a impulsar la liberalización de la agricultura, “una tarea inconclusa que lleva ya aguardando medio siglo”, según lo citó el viernes pasado el periódico La Gaceta de los Negocios, en España.

En el informe presentado el jueves pasado en Ginebra, sobre Comercio y Dearrollo 2003, la Unctad, señala que el débil crecimiento económico de la mayoría de los países latinoamericanos impide que sus estructuras productivas, instituciones y políticas “tengan la flexibilidad y resistencia” para hacer frente a choques externos con el mismo vigor que los tigres asiáticos.

La Unctad también indica que Latinoamérica ha sufrido un inquietante proceso de desindustrialización en el último decenio y compara desfavorablemente lo ocurrido con el rápido proceso de industrialización de las economías del Este de Asia.

De tal forma, que Latinoamérica como tal es vista con rerserva, ya no se diga Centro América y peor Nicaragua. Ni siquiera mencionan al país.

Es agradable ver en vivo cómo Europa va hacia un mejor nivel de vida, pero lo triste es imaginar que Latinoamérica y particularmente Centroamérica, está muy lejos de hacer algo parecido. Ni siquiera a nivel interno los políticos se ponen de acuerdo por el bien común, menos a nivel regional.

Imaginen que en España ahora el PP y el PSOE se tienen un fuerte debate alrededor de si el déficit de este país es cero o es un poco más de uno. Esto es un sueño para Nicaragua.

Lo cierto es que España parece tener una economía pujante frente a países como Francia y Alemania. Hay mucho movimiento de inversiones en tecnología de verdadera punta, turismo online, crecimiento de fábricas y ventas de vehículos e inversiones en países como República Dominicana y con posibilidades de ir a Argentina, a pesar de su crisis.

Latinoamérica es más reconocida por países como México, Chile, Argentina y Brasil que ya tienen cierto nivel competitivo.

En Nicaragua es necesario cambiar esa mentalidad de entorpecer todo por caprichos personales, políticos, sindicales o por querer apropiarse de gran parte del pastel de inversiones.

Los políticos nicaragüenses junto al Gobierno, deben discutir sobre la posibilidad de permitir la llegada de inversionistas a Nicaragua para mejorar el transporte, la telefonía, las carreteras, la agricultura, el canal interoceánico y en fin, los servicios básicos de la población. Señores den seguridad jurídica y económica a los nacionales y extranjeros para avanzar. Desde aquí, a Nicaragua casi ni la veo en la economía mundial. Es más grande un grano de trigo que nuestro país en el exterior.

Tanto el Gobierno como la oposición deben aunar esfuerzos para darle algo mejor a Nicaragua, es una nación que se merece una buena oportunidad.

Editorial
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