Funciones vitalicias

Jaime Rodríguez C.

Para nadie es un secreto que los diferentes sistemas de salud acaecidos en la historia sanitaria de Nicaragua no han dado respuestas satisfactorias a todos los problemas de salud que han existido en nuestro país. Prueba de ello es que en los años sesenta bajo el sistema de JLAS se creó el Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM) y después de muchos años de luchas estratégicas quedó a la postre como un problema de salud vigente en nuestro país (enfermedad endémica).

Posteriormente en los albores de la revolución se preconizó la consigna de “Salud hasta el último rincón”, que iba de la mano con el plan de salud de las OMS: “Salud para todos en el año 2000”, lema que se propagandizó a nivel mundial, siendo aún un sueño utópico, sobre todo en los países del tercer mundo como el nuestro, donde los principales problemas de salud existentes, sobre todo las enfermedades higiénico-sanitarias, siempre están relacionadas con dos problemas fundamentales que son: la pobreza y el bajo nivel cultural.

Mientras tanto luce incongruente, ingenuo, cacofónico y estar fuera del contexto nacional el enunciar o instar al Ministro de Salud actual a no efectuar cambios de funcionarios en el Minsa en sus tres niveles administrativos, (central, Silais y centros de salud), so pena de supuestas consecuencias nefastas y catastróficas, que se traducen como la aparición de epidemias y la profundización de los problemas de salud, así como inestabilidad laboral que implicarían conatos de huelga.

Tengo entendido que existen políticos y diputados responsables que en algún momento habrán planteado las necesidades históricas de efectuar cambios tecnopolíticos dentro de las estructuras de salud y no meramente políticos como malintencionadamente se plantea; en todo caso luce de acuerdo a la coyuntura actual como un chantaje político o una cortina de humo para meterle el ¡uyuyuy¡ al doctor José Antonio Alvarado para maniatarlo; afectar como siempre a cierto sector político-gremial y así perpetuar las cuotas de poder de un sector político que tiene minada las estructuras del Minsa desde 1979 y que no quieren perder influencia de la población a lo largo y ancho del territorio nacional, a través de sus alcaldes, directores de centros y puestos de salud, brigadistas, parteras, casas cobol, líderes del movimiento comunal ligados al sistema de salud, máxime que se avecinan los comicios municipales del 2004, en los que hay intereses intra institucionales como extra institucionales de ganar como mínimo unas cien alcaldías, lo que significaría 2/3 del total de municipios del país.

Tales enquistamientos en los famosos cargos de confianza se vienen sucediendo de forma ininterrumpida a través de diferentes estrategias (gobernando desde abajo), como por ejemplo “negociaciones de cúpula”, por no decir “celadas”, a través de los diferentes gobiernos demócratas como lo fueron “el protocolo de transición”, “el pacto bipartidista”, “la lucha anticorrupción”, entre otras estrategias especificas a cada ministerio, ya que en el Minsa cuentan con un andamiaje histórico que sólo ha experimentado cambios cosméticos, como el personal adyacente al ministro de turno, no sin antes aplicar la maquinaria de estatus, reglamentos y evolución técnica exclusivamente a personal de salud de tendencias democráticas, a quienes se les ha caracterizado sólo con aspectos negativos y de origen conspirativo, al que descalifican de entrada con sólo averiguar a través de sus mecanismos de información, su posición política y en lo que existen innumerables casos desde 1980 a 1996 cuando residentes se involucraron en la colaboración con los sindicatos independientes de la salud y con la CIAV-OEA, por lo que se le orquestaron infracciones laborales más sanciones académicas respectivas, impidiendo cumplir sus respectivas residencias de especialidad, así como facilitar la fuga de profesionales de tendencia demócrata tanto de los centros del Minsa como del país mismo.

De esa manera se logra en este ministerio dejar en mayoría a los cuadros de izquierda dejando en minoría y a la intemperie a los que nos atrevíamos a descalificar al sistema imperante en ese entonces o nos identificábamos con el antisandinismo dejando como sindicato único en el Minsa a Fetsalud, el que fue alimentado con cotizaciones obligatorias de los trabajadores de la Salud a partir del gobierno sandinista.

El autor es medico del área social.
Unidad Liberal

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí