- Sólo han ganado un título desde 1991, cuando subieron de nivel
Edgard Tijerino M. [email protected]
Con excepción de 1995, el final de la película ha sido el mismo: los Bravos mueren.
Ocurre de diferentes formas, pero uno sabe que la última foto de la temporada corresponde a su funeral.
Y es natural preguntarse: ¿Cómo entenderlo?
Un equipo que desde 1991 tiene el armamento necesario para imponerse rutinariamente en una agotadora temporada de 162 juegos y garantizar su presencia en los Play Offs, se derrite constantemente en series cortas.
¡Por Dios! ¿Qué es lo que hace falta?
Si se tratara de pista y campo, la explicación sería fácil: los Bravos de Atlanta son excelentes fondistas como El Guerrouj, pero no funcionan como sprinters. Obviamente, los Bravos no tienen nada que ver con Maurice Green o Tim Montgomery.
Es decir, que aunque los primeros 100 metros, no les interesen mucho en una temporada larga, en los Play Offs, ellos están lo suficientemente claros que un parpadeo, una salida vacilante, es mortal.
Y frente a los Cachorros, parpadearon, y murieron. Como ocurría en los duelos de pistoleros en el viejo oeste.
Llevando la serie al tope de cinco juegos, los habitualmente subestimados Cachorros, crecieron lo necesario para avanzar a la pelea por el banderín del viejo circuito, y ciertamente, tienen excelentes posibilidades frente a los Marlins.
Con sólo dos pitcheres, podés quedar corto en el esfuerzo a lo largo de 162 batallas, sobre todo en esta etapa en que las rotaciones exigen de cinco brazos, pero no en los Play Offs. Veamos a Johnson y Schilling, que no han estado solos buscando el pasaporte para la postemporada, pero una vez que Arizona lo logra, ellos son suficiente.
Exactamente eso fue lo que hicieron Kerry Wood y Mark Prior. Dos victorias del primero y una del otro, terminaron con la oposición de los Bravos.
El equipo de Atlanta que fue líder de bateo de la Liga Nacional con .284 de porcentaje, vio reducirse sus bates a cenizas en los juegos 1, 3 y 5, limitados a 10 hits en esas 27 entradas, víctimas del poder y el veneno de Wood y Prior.
Claro, Greg Maddux no es el mismo y Russ Ortiz, más allá de sus 21 triunfos, trabajó para 5.06 en carreras limpias durante 10 y dos tercios. Agreguen que Smoltz, impresionante en la temporada con 45 rescates y 1.12, registró 6.00 en la serie durante tres entradas, recibiendo cuatro cohetazos.
¿Qué puedes obtener ofensivamente cuando artilleros claves como Andrew y Chipper Jones, y Gary Sheffield, se congelan con porcentajes de 059, 167 y 143 respectivamente? Es como tratar de domar un oso a pañuelazos.
Con Wood y Prior tirando para 1.76 y 1.00, los Cachorros no necesitaron del ímpetu de Sammy Sosa, pero Moisés Alou respondió con 10 hits en 20 turnos, Lofton robó 3 bases, Karros bateó para 375 con dos jonrones y Aramis Ramírez funcionó.
Una vez más, los Bravos están de regreso en Tara, viendo y lamentando “lo que el viento se llevó”.
Señores, ellos no son sprinters, y por lo tanto, no ganan las carreras cortas.
Así de sencilla es la explicación.