Alfonso Dávila Barbosa
Estimando de mucha consideración los aspectos legales establecidos en la Constitución Política y Ley Orgánica del Poder Judicial, ambos cuerpos de leyes de la República de Nicaragua, sobre el nombramiento, funciones y desarrollo de los judiciales nombrados con la buena fe de una transparente labor judicial, expongo con mucha preocupación y pena los graves señalamientos que en los últimos meses se vienen haciendo de algunos jueces (lamentablemente y que debe reconocerse no tienen la capacidad necesaria para el ejercicio del cargo para el que fueron nombrados) y también, vulnerando las leyes, personas que no tienen ni reúnen los requisitos legales para desempeñarse en la vida judicial.
Censurable, igualmente, otorgarle a los que no son abogados asesorías legales. Poder Judicial, por esta nota solicito a la Corte Suprema de Justicia tener mucho cuidado en la selección y currículum de los candidatos a designarse Jueces Locales y de Distrito, y a éstos obligarlos a tener como secretarios y asistentes a ciudadanos de mucha responsabilidad moral.
Se puede leer en “El proceso” de Kafka, lo repudiable como vergonzoso del drama vivido por el personaje principal del confundido, ofendido y víctima de la justicia en este caso revestida de injusticia, al hablar en “El Proceso” de los subalternos de los judiciales, dice J.K. “pude comprobar que la organización del personal subalterno de la justicia distaba de ser perfecta; había empleados venales y olvidados de sus deberes que representaban en cierta medida lagunas en la rigurosa ordenación de la justicia y esas lagunas eran las que aprovechaban muchos abogados; sobornaban a alguien; espiaban y hasta en tiempos pretéritos se había dado el caso de robos de expedientes”.
Soy de la opinión que los candidatos a judiciales deben tener mucho dominio de las leyes, que les permita un fácil manejo y decisiones correctas, lejos y divorciados de intereses políticos y desafecto a los procesados y a sus abogados.
Finalmente por razones de espacio, transcribo lo manifestado por el jurista Devis Echandia, que para ser juez, “se requiere cierto grado de conocimientos jurídicos respaldados por un título universitario, honestidad, rectitud e imparcialidad, y esto vale tanto respecto a los cargos inferiores como para los más altos. Un juez deshonesto, parcial, obediente a la política, que resuelve por amistad o enemistad, no sólo es el mayor enemigo de la justicia sino de la sociedad. Si la justicia está en manos de jueces políticos o deshonestos, se tendrá un Estado de Hecho y no un Estado de Derecho”.
Recomiendo a los judiciales leer y memorizar las disposiciones propias, de lo estipulado en la citada Ley Orgánica del Poder Judicial muy particularmente lo que ordena claramente y bien redactados los ordenos de prohibiciones visibles en los diez apartados o incisos del arto. 144; todos de mucha proyección ética.
El autor es asesor legal penal en Masaya.