Mario José Moncada [email protected]
El ex gerente general del desaparecido Banco Mercantil (Bamer), Víctor Manuel Urcuyo, actual Presidente del Fondo de Garantía de los Depósitos (Fogade) y candidato a Superintendente de Bancos, es de la idea que quien ocupe este puesto debe ser “un banquero con experiencia que sepa cuantificar riesgos” y con el “instinto oportuno” que le permita prever posibles crisis bancarias.
Con más de 25 años de experiencia principalmente en la banca de Estados Unidos y Canadá, Urcuyo adelantó que de ser electo en el cargo, impulsará la modernización de la legislación bancaria y financiera nicaragüense, para entre otras razones hacer que todo banco que eventualmente tenga que ser intervenido sea administrado por el Fogade, y no por una junta liquidadora que, recordó, han resultado muy costosas.
“Al Superintendente de Bancos no le compete la administración de un banco, sino la supervisión y vigilancia de ese banco. Entonces, es mejor que cuando la Superintendencia tome la decisión de intervenir y liquidar un banco, esos bienes pasen al Fogade, cuidando siempre de proteger al depositante y de mantener la estabilidad del Sistema Financiero Nacional y del país”, consideró.
Dijo que para ello se requiere reformar la Ley General de Bancos “para que desaparezca el concepto de juntas liquidadoras”, porque insistió que el Fogade “es el organismo que mantiene en sus reservas el dinero que los bancos aportan, pero que es de los depositantes” como una garantía ante una posible quiebra.
Urcuyo también apostó por una supervisión bancaria “mucho más constante” y por una integración del Banco Central de Nicaragua (BCN), el Sistema Financiero Nacional, el Fogade y la misma Superintendencia de Bancos (SIB), porque consideró que “ahorita estamos trabajando muy aislados”.
Urcuyo recordó que la supervisión bancaria de por sí es muy costosa en términos de recursos humanos, tanto para la SIB como para la institución fiscalizada, pero recordó que “es mucho mas caro no hacerla de forma proactiva, de ahí la experiencia del entorno bancario que requiere un Superintendente”.
SU PASO POR EL BAMER
Víctor Manuel Urcuyo, de 53 años de edad, casado con una puertorriqueña y padre de dos adolescentes, no cree que su paso por el desaparecido Banco Mercantil (Bamer), influya negativamente en sus posibilidades de resultar electo por la Asamblea Nacional como el nuevo Superintendente de Bancos.
Recordó que estuvo en el Bamer entre 1998 y el 2000, es decir, lo dejó un año antes de que fuese intervenido.
“Con mi gestión el banco se mejoró increíblemente, hice todo lo humanamente posible, le puse mi alma para mejorarlo, pero llega el momento en que necesitás el apoyo externo, de capital”, sostuvo.
Dijo que en el Bamer le tocó “lo más desagradable”, es decir “cobrar, cobrar y cobrar”.
“Tuve (en el Bamer) una experiencia, es positivo que haya tenido esa experiencia, porque me permitió conocer el entorno bancario de Nicaragua”, añadió, al señalar que hasta ese entonces había estado laborando en instituciones extranjeras, entre ellas el Royal Bank of Canada.