Principios de justicia y equidad en el comercio

José Augusto Navarro

Nicaragua ve con preocupación que el nivel de cumplimiento de los mandatos de Doha y en particular la importancia atribuida a la dimensión del desarrollo, no se ven reflejados en los resultados alcanzados hasta la fecha. Muchos de los temas de mayor interés para los países en desarrollo no están incluidos en el proyecto de texto.

El tema agrícola constituye el corazón de esa negociación y representa para mi país el tema de mayor preocupación. La economía y el comercio de Nicaragua dependen en gran medida de la agricultura; por ello urgimos a determinar plazos cortos y ambiciosos para la remoción de los subsidios a la exportación y las ayudas internas que distorsionan el comercio. De igual forma, esperamos lograr acuerdos en materia de reducciones arancelarias que impriman dinamismo al comercio agrícola mundial con particular atención a aquellas reducciones que mejoren de forma sustancial el acceso de los productos de interés de los países en desarrollo.

Para los países en desarrollo son cada vez más agobiantes los efectos de los altos subsidios que prestan los países desarrollados a su producción agrícola. Cualquier plan, estrategia o esfuerzo que nuestros países realicen para salir de la pobreza se ven menoscabados por la aplicación de tales medidas. Nuestros productos no pueden ser competitivos en un mercado internacional donde los agentes que compiten están en desigualdad de condiciones. Por ello, un consenso sobre las modalidades de negociación debe alcanzarse, a juicio de Nicaragua, a finales del año en curso, para ir dando pasos concretos en torno a este tema tan crucial.

Nicaragua considera que las cláusulas de trato especial y diferenciado contenidas en el texto, no reflejan de forma adecuada las preocupaciones de seguridad alimentaria y desarrollo rural. Para nuestro país no es concebible dar pasos en el proceso de liberalización sin incluir elementos fundamentales como productos estratégicos, desgravaciones diferenciadas y un mecanismo de salvaguardia para los países en desarrollo. Todo lo anterior es fundamental para lograr balance y equidad en estas negociaciones cuyo nivel de ambición global es considerablemente mayor al de la Ronda Uruguay.

De igual forma es necesario llegar a una convergencia en las modalidades para productos no agrícolas. Nicaragua inició su apertura comercial en los años noventa. Hoy tenemos uno de los promedios arancelarios más bajos de América Latina, apenas superior al cinco por ciento y comparable al de muchos países desarrollados. El costo social del ajuste ha sido elevado, por lo que necesitamos que las políticas de los organismos internacionales sean coherentes y estén dirigidas a sacar a nuestros países de la pobreza. Los pequeños países como el nuestro, altamente endeudados, deben recibir un trato que se ajuste a sus necesidades de desarrollo y a sus realidades macroeconómicas.

El tema de salud pública tiene un lugar preponderante para Nicaragua. Nos complace la voluntad mostrada en la decisión del 30 de agosto de 2003 del Consejo de los ADPIC, pero creemos que el tema merece soluciones más contundentes, por lo que consideramos necesario seguir trabajando para encontrar una solución permanente, previsible y jurídicamente vinculante.

En el área de servicios vemos con buenos ojos los avances que se han dado en la negociación y el proceso incluyente en el que la misma se ha desarrollado. No obstante, pese a los esfuerzos que mi país ha sostenido, no vemos en las ofertas presentadas hasta el momento, aperturas significativas para los sectores de interés de Nicaragua, particularmente con respecto al modo cuatro y al sector del turismo. Los temas horizontales en servicios deberán ir de la mano con los temas de negociación para lograr un equilibrio.

En relación a los temas de Singapur, es un prerequisito para una negociación efectiva obtener la cooperación técnica y financiera para crear las capacidades que eventualmente nos permita implementar los compromisos que se podrían derivar de esta negociación, en particular, en el tema de facilitación del comercio.

Tenemos una ardua e importante tarea por delante. Nicaragua está dispuesta a continuar trabajando de manera positiva para que obtengamos resultados concretos, para poder hacer realidad los deseos del secretario general Kofi Annan de que los principios de justicia y equidad en el comercio internacional dejen ser sólo retórica.

(Éste es parte del discurso que brindara el Ministro Agropecuario y Forestal durante la conferencia ministerial del quinto período de sesiones de la Organización Mundial de Comercio, que se realizó recientemente en Cancún, y que fue adaptado y reducido para publicarse como artículo de opinión)

Editorial
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