María Balladares
“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé, daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo, del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al Norte: da acá, y al Sur: no detengas, trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra”. Es mi deseo para los soldados nicas en Irak que Dios, Jesús y el Espíritu Santo, les guíe siempre, y reciban bendiciones hasta que sobreabunde en sus vidas.