Fabián [email protected]
INGOBERNABLES
Desde hace muchos años venimos oyendo disposiciones, resoluciones o leyes para mejorar el transporte público de Nicaragua. Se ha dicho que hay que pintar de un solo color todos los taxis, que los buses deben llevar puertas y detenerse en la bahías hechas para tal fin, que los taxis deben llevar las luces interiores encendidas en horas de la noche, y hasta un alcalde dispuso en su momento que los choferes de buses tenían que prestar su servicio bañados, afeitados y bien vestidos. Todas estas normas los transportistas las botan con el mismo argumento. “No, eso aquí no funciona”. ¿Por qué? “Porque no”. Y punto.
MAFIA
Por alguna razón especial lo que funciona en todas partes del mundo, en Nicaragua se vuelve un imposible. Entonces ¿por qué no dejar que otros demuestren que sí se puede? Cuando llega esta pregunta es el momento en que los transportistas amenazan con quemar el país. Y así, vivimos atrapados por una mafia que no hace nada para mejorar el servicio, ni deja que otros lo hagan. ¿Estamos condenados a aguantarlos?
“LIBRE” Y “OCUPADO”
Se me ocurre que ayudaría grandemente a cumplir la disposición del Intramma que manda “una sola carreta a la vez”, exigir, como en otros países, que los taxis porten un rótulo estándar para todos y visible a suficiente distancia, que diga: “Ocupado” o “Libre”. De esta forma los inspectores de la Alcaldía podrían multar a aquellos vehículos que lleven pasajeros y el rotulo “Libre” puesto y el pasajero sabría con tiempo si puede o no hacerle parada a ese vehículo.
MOTÍN POR BOTÍN
La rebeldía de los pescadores costeños a devolver la cocaína que encontraron flotando en alta mar, da una medida del valor que ha tomado la droga en esta región de Nicaragua. La droga es simplemente una fuente de riqueza. Los indígenas reclaman su derecho a poseerla y comercializarla, porque es un botín que la suerte puso en sus manos. Lo mismo que si hubiesen encontrado una carga de langostas o de plátanos. ¿Por qué habrían de verla como algo malo si ayer nomás eran policías quienes participaban en el comercio? Entonces, es fácil explicarse por qué se enojan cuando los mismos azulcelestes que ayer miraban negociando con droga, hoy les quitan la que se encontraron y todavía los echan presos por ello.
DIABLURAS
¡Qué mal paga el diablo a quien bien le sirve! Cuánta fidelidad demostraron en su momento aquéllos a quienes ahora Arnoldo Alemán desde la cárcel les da una patada. Ya se ha dicho que ésos son gajes de la política, pero yo nunca voy a entender cómo hay personas que tienen dignidades tan elásticas. Con qué facilidad se pasa en ese oficio de un servilismo absoluto a una oposición visceral. Podría dar mil ejemplos ahora mismo de ello, pero creo que son muy conocidos. ¿Será que no se puede hacer política de otra forma?
DESCONFIANZA
Es que con estos políticos uno nunca sabe a qué atenerse. Así como hace un año René Herrera dijo: “Soy un fiel a Arnoldo” y hoy es su adversario, ¿cómo no pensar que un Wilfredo Navarro, por ejemplo, que un día dijo: “Daría mi vida por Arnoldo” no va ser el que mañana esté tirando a su robusto líder para que se lo coman los leones?